El Museo de la Colegiata de Castiglione Olona (Varese) suma un nuevo paso en el camino de la protección y valorización de su patrimonio artístico con la presentación de la restauración de la Madonna Magenta, obra símbolo de la devoción popular local y precioso testimonio de la pintura lombarda de finales del siglo XV. La cita está fijada para el viernes 22 de mayo a las 18.00 horas con entrada gratuita y representa no sólo la restitución pública de una pintura recuperada mediante una compleja operación de conservación, sino también una oportunidad para reflexionar sobre el significado cultural y cívico del cuidado de las obras de arte conservadas en los museos eclesiásticos italianos.
La Madonna Magenta, llamada así por su ubicación histórica bajo el arco del Palazzo Magenta al comienzo de la cuesta hacia la Colegiata, fue retirada en 1980 y sustituida por una copia que se conservaría en el interior del museo. La decisión se tomó para proteger el cuadro de las inclemencias del tiempo y de los riesgos asociados a su permanencia en la vía pública, pero en su momento causó descontento entre muchos ciudadanos de Castiglione Olona profundamente apegados a la imagen mariana que había acompañado la vida cotidiana de la comunidad durante generaciones. La obra adopta la forma de una refinada anconada que representa a la Virgen con el Niño, coronada por una luneta con tres santos y colocada dentro de un raro marco original que ha llegado hasta nuestros días. En el reverso figura el escudo nobiliario de la familia milanesa Pecchi, pintado como suspendido por medio de cintas decoradas con cascabeles, detalle que atestigua el refinamiento iconográfico y decorativo del conjunto.
A pesar del deterioro natural de la superficie pictórica debido al tiempo y a las condiciones ambientales, la Madonna Magenta conserva una fuerte intensidad expresiva. En la composición, emerge la ternura del Niño al acercarse al rostro de su madre en un gesto afectuoso y delicado. Algunos detalles que han sobrevivido al desgaste son considerados especialmente evocadores por estudiosos y restauradores, como los fragmentos del rostro de Santa Catalina de Alejandría.
La restauración representa la culminación de un largo proceso de estudio e investigación histórico-artística. En el pasado, el cuadro se había atribuido indebidamente a Masolino da Panicale, pero estudios posteriores han ido devolviendo la obra alámbito de la pintura lombarda de finales del siglo XV. Investigaciones más recientes han identificado referencias estilísticas a Bergognone y al entorno de Foppesco, adelantando incluso el nombre de Ambrogio Bevilacqua. Sin embargo, la atribución más aceptada sigue siendo la de Bernardino Butinone, destacado artista del Renacimiento lombardo y autor, junto con Zenale, del célebre Políptico de San Martino in Treviglio, realizado a partir de 1485. La hipótesis de la atribución a Butinone encuentra ulterior confirmación en la relación del artista con la zona de Varese y el Santuario de Santa María del Monte, donde se documenta su presencia en 1488 en el marco de la renovación promovida en época de los Sforza. La Madonna Magenta se inscribiría, pues, en aquel contexto cultural caracterizado por la difusión de refinados modelos figurativos lombardos, capaces de fundir espiritualidad e investigación naturalista.
Los trabajos de conservación se confiaron a la restauradora Isabella Pirola, bajo la dirección de la Dra. Benedetta Chiesi, de la Soprintendenza Archeologia, Belle Arti e Paesaggio de Como, Lecco, Sondrio y Varese. Antes de comenzar los trabajos de restauración, el Dr. Gianluca Poldi, especialista conocido por sus investigaciones de diagnóstico aplicadas a la historia del arte, realizó análisis científicos en profundidad. Utilizando imágenes multiespectrales, microscopía y espectrofotometría, fue posible reconocer los pigmentos originales, distinguir las partes auténticas de los añadidos posteriores y evaluar el estado de conservación de la obra. Los análisis revelaron la presencia de barnices muy oxidados que alteraban la lectura cromática de la pintura y permitieron cartografiar las numerosas intervenciones realizadas a lo largo de los siglos. Las investigaciones también aportaron elementos importantes sobre la calidad del dibujo preparatorio, contribuyendo a reforzar el interés histórico-artístico de la anconetta.
El trabajo de Isabella Pirola se centró en superar los problemas críticos de conservación sin comprometer la fragilidad de las capas pictóricas. La restauración consiguió una reordenación visual respetuosa con el material original, devolviendo la legibilidad a la imagen y realzando al mismo tiempo el marco coetáneo, un elemento poco frecuente y de gran importancia para comprender la configuración original de la obra.
El papel desempeñado por los promotores de la intervención es especialmente significativo. En efecto, la restauración ha contado con el apoyo de la parroquia Beata Vergine del Rosario de Castiglione Olona y con la contribución de la asociación Gatti Spiazzati aps, dedicada a la memoria de los miembros fundadores Marco Giangrandi y Onofrio Mastromarino, apasionados conocedores y difusores del arte. La asociación Gatti Spiazzati nació en Milán en 2017 de la iniciativa de personas que han experimentado la marginalidad social, incluyendo la falta de vivienda, el desempleo y la exclusión, sin renunciar al deseo de participar activamente en la vida cultural y cívica. El grupo organiza paseos urbanos, recorridos de memoria colectiva e itinerarios entre monumentos, edificios y parques, entrelazando la narración histórica y los testimonios personales.
El apoyo a la recuperación de la Madonna Magenta adquiere así un valor simbólico especialmente fuerte. De hecho, la obra, antes de entrar en el museo, había vivido durante siglos en la calle, expuesta a la intemperie y a los signos del tiempo, manteniendo intacta su capacidad de narrar páginas del arte lombardo y de la devoción popular. Una condición que recuerda idealmente el recorrido humano y social de la asociación milanesa.
En la presentación pública de la restauración intervendrán el arcipreste Don Ambrogio Cortesi, la funcionaria de la Soprintendenza Benedetta Chiesi y el presidente de los Gatti Spiazzati, Aldo Scaiano. Seguirán los informes de Laura Marazzi, conservadora del Museo della Collegiata, Gianluca Poldi y la restauradora Isabella Pirola, que ilustrarán el recorrido histórico, de diagnóstico y de conservación de la obra.
La historia de la Madonna Magenta también está marcada por episodios que han reforzado su valor simbólico en la memoria colectiva local. En la pintura y en las pilastras del marco aún son visibles varias marcas de quemaduras, una de las cuales se asemeja claramente a la forma de la llama de una vela. Son huellas dejadas por la devoción popular a lo largo de los siglos, signos materiales de una práctica religiosa espontánea y cotidiana.
El traslado de la obra al museo suscitó también fuertes reacciones entre los fieles de Castiglionese, muchos de los cuales consideraban a la Virgen como una presencia familiar y protectora en su camino hacia la Collegiata. Sin embargo, la necesidad de preservarla de las inclemencias del tiempo y de posibles actos vandálicos prevaleció sobre las protestas, marcando una nueva etapa en la vida del cuadro.
A pesar de las precauciones, la Virgen Magenta fue objeto de un sensacional robo a principios de septiembre de 1986, cuando otros dos cuadros y varios objetos litúrgicos también fueron sustraídos del museo. La prensa nacional se hizo eco de la noticia. El diario La Stampa tituló “Roban dos cuadros del museo de Castiglione Olona por valor de miles de millones”, subrayando el valor atribuido a la obra, que en aquel momento aún se consideraba de Masolino da Panicale. La recuperación se produjo sólo una semana después en Varese, gracias a una operación que condujo a la detención de cuatro personas. Según el Corriere della Sera, la anconette había sido escondida en el interior de un Fiat 500 robado, cubierta por un impermeable azul colgado de un soporte y protegida por una bolsa de plástico rosa utilizada para guardar ropa. Un asunto que contribuyó aún más a la notoriedad de la obra y al vínculo emocional de la comunidad con el cuadro.
El retorno al público de la Madonna Magenta restaurada representa, pues, mucho más que una simple operación de conservación. La intervención devuelve al centro de atención una obra que abarca siglos de devoción, estudios de atribución, riesgos de dispersión y afortunadas recuperaciones, reafirmando el papel del museo como lugar de protección activa de la memoria colectiva y del patrimonio cultural.
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| Castiglione Olona, la Virgen Magenta restaurada vuelve al Museo della Collegiata |
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