Vidrio de Murano en la Bienal de Venecia, en el Stanze la exposición sobre la década 1948-1958


En las Stanze del Vetro de Venecia, una exposición comisariada por Marino Barovier recorre la década dorada del vidrio de Murano en la Bienal: 1948-1958. Más de 160 obras relatan el renacimiento artístico desde la posguerra hasta el auge económico.

Del 19 de abril al 22 de noviembre de 2026, Le Stanze del Vetro en Venecia, Isla de San Giorgio Maggiore, acogerá la exposición 1948-1958 Il vetro di Murano e la Biennale di Venezia, tercer capítulo del proyecto dedicado a la presencia del vidrio de Murano en la Bienal. La iniciativa, promovida por la Fundación Giorgio Cini y Pentagram Stiftung, está comisariada por Marino Barovier y se centra en una década crucial en la historia de la fabricación del vidrio.

La exposición comienza en 1948, año de la reanudación de la Bienal de Venecia tras la pausa impuesta por la Segunda Guerra Mundial, y se extiende hasta finales de la década de 1950, pasando por las ediciones XXIV a XXIX. Se trata de un periodo marcado por una extraordinaria vitalidad creativa, en el que Murano vuelve a afirmarse como centro de excelencia internacional, en sintonía con el clima de reconstrucción y el surgimiento de la cultura del diseño.

La exposición reúne más de 160 obras, ofreciendo una panorámica amplia y articulada de una temporada definida como una de las más fértiles de la producción muranesa. Los objetos expuestos dan testimonio de una fase de gran libertad expresiva, caracterizada por la reinterpretación de las técnicas tradicionales y la experimentación con las formas, los materiales y los colores. Se alternan el vidrio transparente y el pesado sumergido, el soplado ligero y las composiciones de plástico macizo, con especial atención a los efectos cromáticos y a la representación de los materiales.

Montaje de la exposición. Foto: Enrico Fiorese
Recorrido de la exposición. Foto: Enrico Fiorese
Montaje de la exposición. Foto: Enrico Fiorese
Planos de la exposición. Foto: Enrico Fiorese
Montaje de la exposición. Foto: Enrico Fiorese
Planos de la exposición. Foto: Enrico Fiorese
Montaje de la exposición. Foto: Enrico Fiorese
Planos de la exposición. Foto: Enrico Fiorese

Las obras presentan formas a veces rigurosas, influidas por el diseño nórdico, otras más suaves e irregulares, mientras que algunas creaciones se distinguen por un marcado carácter escultórico. En todos los casos emerge una tensión hacia la innovación, que se traduce en una continua investigación formal y técnica.

El contexto de la Bienal desempeñó un papel decisivo en este proceso. A partir de 1948, el Pabellón de Venecia, construido en 1932 para las artes decorativas, volvió a convertirse en un espacio central para la presentación de las producciones de Murano. Gracias a la colaboración con el Istituto Veneto per il Lavoro y a la contribución de figuras como Giuseppe Dell’Oro y Rodolfo Pallucchini, la exposición ofreció un escaparate privilegiado a los hornos de la isla. Las exposiciones de los años cincuenta, que culminaron con la gran Exposición del Vidrio de Murano de 1952, contribuyeron a consolidar el prestigio internacional de Murano. En estas ocasiones, las cristalerías demostraron una renovada capacidad para interpretar la tradición en clave contemporánea, proponiendo objetos que respondían a las exigencias estéticas y funcionales de la época.

Entre los protagonistas de esta temporada se encontraban algunos de los principales hornos de Murano, como Venini, AVEM, Barovier & Toso y Seguso Vetri d’Arte, junto a empresas como Aureliano Toso y F.lli Toso. Junto a las empresas históricas, también se establecieron nuevas realidades, como Gino Cenedese & C., fundada en 1946, y talleres especializados en grabado y decoración, como S.A.L.I.R. y el de Francesco Andolfato.

Junto a los hornos, desempeñan un papel fundamental los artistas y diseñadores que contribuyen a definir un lenguaje innovador. Entre ellos figuran Alfredo Barbini, Archimede Seguso y Vinicio Vianello, así como figuras como Ercole Barovier y Flavio Poli, protagonistas de importantes experimentos. Ercole Barovier, al frente de Barovier & Toso, presentó en la Bienal de 1948 las series Corinto y Damasco, caracterizadas por copas de cañas alternadas y adornadas con pan de oro. Estas obras representaban una refinada reinterpretación de las técnicas tradicionales, con formas articuladas y dinámicas que anticipaban las investigaciones posteriores.

Montaje de la exposición. Foto: Enrico Fiorese
Recorrido de la exposición. Foto: Enrico Fiorese
Montaje de la exposición. Foto: Enrico Fiorese
Planos de la exposición. Foto: Enrico Fiorese
Montaje de la exposición. Foto: Enrico Fiorese
Planos de la exposición. Foto: Enrico Fiorese
Montaje de la exposición. Foto: Enrico Fiorese
Planos de la exposición. Foto: Enrico Fiorese
Montaje de la exposición. Foto: Enrico Fiorese
Planos de la exposición. Foto: Enrico Fiorese

Un uso innovador de elementos tradicionales como el junco y la murrina se encuentra también en las creaciones de Aureliano Toso basadas en un diseño de Dino Martens. Sus obras, realizadas con inclusiones de fragmentos de vidrio, arenilla e insertos decorativos, presentan superficies policromadas irregulares que emergen sobre fondos transparentes, creando composiciones de gran impacto visual. Entre ellas destaca la “Botella del Mago”, ejemplo emblemático de las investigaciones realizadas en aquellos años.

Distinta pero igualmente significativa es la obra de Flavio Poli para Seguso Vetri d’Arte, que experimentó con el vidrio semiopaco de lengüeta con texturas rayadas y superficies doradas, así como con una serie de gruesos vidrios sumergidos, caracterizados a menudo por formas orgánicas y sofisticados efectos cromáticos.

En conjunto, la exposición pretende restaurar la imagen de una década en la que Murano pudo contribuir decisivamente a la renovación de las artes decorativas tras la Segunda Guerra Mundial. La participación en la Bienal representó un momento fundamental de confrontación y visibilidad internacional, que permitió a los hornos afirmar su identidad en un contexto en rápida evolución.

Vidrio de Murano en la Bienal de Venecia, en el Stanze la exposición sobre la década 1948-1958
Vidrio de Murano en la Bienal de Venecia, en el Stanze la exposición sobre la década 1948-1958



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