El Ministerio de Cultura ha ordenado el envío de inspectores a la sede de la Bienal de Venecia, en Ca’ Giustinian, en el marco de una serie de controles sobre el montaje del pabellón ruso previsto para la Bienal de Arte de 2026. Según informa el diario La Stampa, la exposición internacional, cuya preinauguración está prevista entre el 5 y el 8 de mayo, está en el centro de una intensificación de los controles administrativos y documentales por parte del departamento, con especial atención a las autorizaciones concedidas a la Federación Rusa para el uso del pabellón en los Giardini.
Al parecer, funcionarios del Ministerio se encargan de adquirir más documentación sobre la reapertura del espacio expositivo ruso, un tema que lleva semanas alimentando debates a nivel nacional e internacional.
La Bienal, según informa el periódico, ya había remitido la correspondencia con las autoridades rusas al Ministerio de Cultura, sin que se hubiera detectado ninguna irregularidad formal en relación con las sanciones. La entidad organizadora siempre ha mantenido que los intercambios que se produjeron formaban parte de los procedimientos ordinarios de gestión de los pabellones nacionales. Las nuevas actividades de inspección se producen además en medio de un clima de tensión alimentado por las recientes decisiones del jurado internacional de la Bienal de Arte, que excluyó de la carrera por los premios principales a países dirigidos por dirigentes acusados por la Corte Penal Internacional de crímenes contra la humanidad, entre ellos Rusia e Israel. La ceremonia de entrega de premios está prevista para el 9 de mayo.
Al mismo tiempo, el Ministro de Cultura , Alessandro Giuli, anunció en los últimos días su ausencia en la ceremonia de inauguración de la Bienal de Arte, motivándola como una forma de protesta contra la presencia rusa en el evento. La decisión contribuyó a aumentar el nivel de atención política en torno al evento veneciano.
Ya en marzo, el Ministerio había solicitado a la Bienal el envío de toda la documentación relativa a la participación rusa, incluida la correspondencia con los sujetos implicados, con el fin de verificar la compatibilidad de los procedimientos con el marco sancionador vigente. A partir de estos documentos, se reconstruyeron una serie de contactos operativos relativos a la reapertura del pabellón ruso, que la Fundación definió posteriormente como interlocuciones institucionales normales.
La documentación ya adquirida por el Ministerio incluye también comunicaciones internas entre el presidente de la Bienal Pietrangelo Buttafuoco, el director general Andrea Del Mercato y la comisaria del pabellón ruso Anastasia Karneeva. Estos intercambios indicarían que el regreso de la Federación Rusa al evento estaba previsto a partir del verano de 2025. En un correo electrónico fechado en noviembre, Karneeva también informaba de las dificultades para expedir visados al comisario Petr Musoev, y solicitaba apoyo para la emisión de una carta de invitación oficial.
La participación rusa debía confirmarse a principios de año con la presentación del proyecto expositivo titulado El árbol está enraizado en el cielo. La producción de materiales para el catálogo se completó en febrero.
Según La Stampa, un punto especialmente delicado se refiere a la gestión de la presencia rusa en el marco de las sanciones europeas. Las comunicaciones examinadas se refieren a una estrategia compartida para permitir la participación en el pabellón sin violar formalmente el marco reglamentario vigente. Según los informes, el pabellón ruso sólo será accesible durante los días previos a la inauguración de la Bienal de Arte, del 6 al 8 de mayo, mientras que permanecerá cerrado al público a partir del día siguiente. No obstante, las actividades escénicas previstas se documentarán y se darán a conocer a través de proyecciones de vídeo situadas en el exterior del edificio, configurando una solución organizativa de compromiso que, sin embargo, no ha reducido la polémica.
En el ámbito europeo, en las últimas semanas también se ha hablado de un posible impacto financiero en la Bienal de Venecia. De hecho, la Unión Europea se habría planteado la retirada de unos 2 millones de euros destinados a proyectos cinematográficos relacionados con la institución veneciana, en relación con las disputas sobre la participación rusa. El debate se intensificó aún más tras la decisión del jurado internacional de excluir de la competición por los premios principales a los países cuyos dirigentes están acusados por la Corte Penal Internacional, medida que afectó especialmente a Rusia e Israel.
La Bienal, por su parte y como sigue informando este periódico, ha reafirmado en varias ocasiones la corrección de su actuación. La institución ha declarado que ha actuado conforme a la normativa vigente, subrayando que todas las decisiones relativas a los pabellones nacionales se tomaron tras evaluaciones jurídicas e institucionales, sin intención alguna de eludir el régimen internacional de sanciones en vigor.
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| El Ministerio de Cultura envía inspectores a la Bienal por el caso del pabellón ruso |
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