Francia aprueba una ley sobre la restitución de obras robadas en la época colonial


La Assemblée nationale vota por unanimidad una ley para restituir los bienes robados entre los siglos XIX y XX. Un paso histórico en la confrontación con el pasado colonial, en medio de críticas y compromisos políticos.

Francia da un paso importante en el largo y complejo proceso de restitución de los bienes culturales robados durante la época colonial. En la noche del 12 al 13 de abril, la Assemblée nationale aprobó por unanimidad el proyecto de ley de restitución de bienes culturales de los Estados que se hayan visto privados de ellos por apropiación ilícita. La votación se produce después de que el texto fuera adoptado por el Senado el pasado mes de enero y allana el camino para una promulgación definitiva prevista para el verano.

La medida supone la concreción de una promesa hecha hace casi diez años por el presidente Emmanuel Macron, que se había comprometido a devolver parte del patrimonio africano conservado en los museos franceses. La aprobación se produjo al final de un acalorado debate que se prolongó hasta altas horas de la noche y que puso de manifiesto tanto el consenso transversal sobre la necesidad de intervenir como las profundas divisiones políticas y culturales sobre cómo hacerlo. La ley surgió tras un largo proceso que se remonta al famoso informe elaborado en 2018 por la historiadora del arte francesa Bénédicte Savoy y el académico senegalés Felwine Sarr. Aquel documento, encargado por el propio Macron, estimaba que entre el 90% y el 95% del patrimonio artístico africano se encuentra fuera del continente, y fue citado con frecuencia durante el debate como base teórica para la reforma. La relación Saboya-Sarr ha contribuido a acelerar algunas restituciones en los últimos años, como las efectuadas a Benín, Senegal y Costa de Marfil, pero hasta ahora cada operación requería leyes específicas. Por ello, la complejidad de estos procedimientos ha impulsado la creación de leyes marco para simplificar el proceso. Las dos primeras, relativas a los bienes saqueados por los nazis y a los restos humanos, se aprobaron en 2023 sin especiales obstáculos. La tercera ley, sin embargo, resultó más controvertida debido al peso político y simbólico del tema colonial.

Asamblea Nacional. Foto: Assemblée Nationale
Asamblea Nacional. Foto: Assemblée Nationale

No obstante, los parlamentarios reconocieron que la ley suponía un avance en un doloroso proceso de décadas de confrontación con el pasado colonial de Francia y las formas en que, entre los siglos XIX y XX, se arrebataron violenta o injustamente numerosos bienes. En cualquier caso, exponentes de ambos bandos han calificado el texto de “imperfecto”, destacando puntos críticos que reflejan la todavía alta sensibilidad del tema.

El núcleo de la reforma es la introducción de una nueva sección en el Código del Patrimonio que regula la restitución de bienes culturales sustraídos ilegalmente. La norma establece una excepción al principio de inalienabilidad de los bienes públicos, permitiendo su sustracción del dominio público exclusivamente con fines de restitución a un Estado solicitante. El objetivo declarado es favorecer la reapropiación por los pueblos interesados de elementos fundamentales de su patrimonio cultural en un marco de cooperación cultural, científica y museográfica reforzada.

La ley define criterios precisos para la admisibilidad de las solicitudes. Los bienes deben proceder del territorio del Estado solicitante y haber sido objeto, entre el 20 de noviembre de 1815 y el 23 de abril de 1972, de una apropiación ilícita, que puede adoptar la forma de robo, saqueo o cesión obtenida bajo coacción o violencia. Quedan excluidos los bienes ya regulados por acuerdos internacionales anteriores, los resultantes del reparto de excavaciones arqueológicas y los que, aunque incautados en contextos militares, hayan contribuido a actividades bélicas. El ámbito de aplicación también incluye los restos humanos procesados o los bienes que contengan elementos del cuerpo humano, con algunas excepciones. En caso de reclamaciones concurrentes de varios Estados, la decisión preliminar corresponde a la diplomacia, que debe determinar qué reclamación debe examinarse.

El procedimiento de restitución consta de varias etapas. Un comité científico paritario, creado en cooperación con el Estado solicitante, analiza la solicitud en función de los criterios especificados y elabora un informe detallado. A continuación, una comisión de restitución de bienes culturales, creada en el seno del Haut Conseil des musées de France, emite un dictamen público y motivado. La decisión final se confía al Gobierno, que debe adoptar un decreto en el Consejo de Estado. En caso de denegación, es obligatoria una justificación escrita y hecha pública.

Un elemento importante se refiere a las garantías exigidas a los Estados beneficiarios. El decreto de restitución debe ir acompañado de compromisos formales relativos a la conservación de los bienes según las normas internacionales, su accesibilidad al público y su protección jurídica contra la enajenación o la exportación ilícitas. El cumplimiento de estas condiciones se controlará mediante un informe anual al Parlamento.

La ley también introduce un mecanismo de control parlamentario. El Gobierno está obligado a informar a las comisiones competentes sobre cada solicitud recibida en el plazo de un mes, mientras que éstas podrán emitir un voto vinculante en el plazo de seis meses. Una mayoría cualificada en contra puede bloquear la devolución. Además, existe un informe anual que documenta el progreso de las solicitudes, las decisiones tomadas y las devoluciones realizadas, así como la publicación de una lista actualizada de los activos de procedencia incierta o potencialmente ilegal.

Como ya se ha dicho, la ley ha suscitado mucho debate en todos los bandos. Uno de los puntos más controvertidos del debate se refiere a la ausencia del término "colonialismo" en el texto legislativo. De hecho, la ley se limita a definir un marco temporal, entre 1815 y 1972, dentro del cual las apropiaciones ilícitas hacen que los bienes puedan acogerse a un procedimiento simplificado de restitución. Esta elección ha sido interpretada por algunos como un compromiso político destinado a evitar un choque con las posiciones más críticas, en particular en el ámbito de la derecha, que se opone a cualquier referencia a una “lógica de culpabilidad” o de “arrepentimiento” por el pasado colonial.

Durante el debate, la diputada de derechas Florence Joubert (Rassemblement National) denunció el riesgo de abrir una “caja de Pandora” de peticiones de restitución, temiendo una pérdida importante para las colecciones francesas. En un clima también marcado por las protestas, el eurodiputado Frédéric-Pierre Vos (RN) evocó provocativamente la posibilidad de que se reclamen símbolos nacionales, mientras que el eurodiputado de izquierdas Rodrigo Arenas (La France Insoumise) desestimó estos temores, subrayando la ausencia de tales reclamaciones y recordando el caso de la Estatua de la Libertad, que Francia no reclama a Estados Unidos.

La ley, aunque evita hacer apología explícita del pasado colonial, pretende representar un gesto de reparación y apertura hacia los antiguos territorios colonizados, con los que las relaciones siguen marcadas a menudo por la desconfianza. La restitución se presenta como un instrumento capaz de fomentar el diálogo y la cooperación, tal y como subrayó la Ministra de Cultura, Catherine Pégard, que habló de un medio para acercar a los pueblos en un espíritu de pacificación.

Las críticas, sin embargo, no se limitaron al frente conservador. La diputada Sophie Taillé-Polian (Grupo Ecologista y Social) argumentó que la ausencia del término “colonialismo” debilita el alcance de la medida y corre el riesgo de perpetuar la misma lógica que había sustentado el sistema colonial. Para el eurodiputado, nombrar explícitamente el fenómeno no significaría ceder a una retórica de la culpabilidad, sino garantizar el rigor histórico. Rechazar tal definición equivaldría, en sus palabras, a endulzar la realidad y obstaculizar la plena comprensión del pasado.

A pesar de las divisiones, el voto unánime fue interpretado por algunos observadores como una señal de cambio. E incluso dentro de la izquierda no faltaron quienes abogaron por mantener el texto en un plano técnico, evitando referencias explícitas al colonialismo. El senador Pierre Ouzoulias (Partido Comunista Francés) explicó que no correspondía al Parlamento escribir la historia ni definir un pensamiento oficial sobre un tema tan complejo, subrayando además que una referencia explícita podría haber limitado el alcance de la ley. Una postura compartida en parte por la propia Savoy, según la cual la ausencia del término permite también incluir a países que no están formalmente colonizados.

El nuevo marco obliga a dos organismos, uno científico y otro institucional, a realizar un análisis en profundidad de los casos, evaluando si una obra debe ser devuelta en función de las pruebas disponibles y de las peticiones formales de los Estados afectados. Se trata de un enfoque que da prioridad a la verificación caso por caso frente a una declaración general de principios. En definitiva, la ley no agota el debate sobre la cuestión ni resuelve todos los interrogantes abiertos, pero introduce un mecanismo estable que tendrá repercusiones a lo largo del tiempo. Como ha señalado Savoy, la medida dista mucho de ser perfecta, pero no deja de ser un paso concreto hacia un sistema más eficaz capaz de producir avances reales en la restitución de bienes culturales. Ahora queda por ver cómo se aplicará este instrumento y qué impacto tendrá en las relaciones entre Francia y los países que reclaman la restitución de su patrimonio.

Francia aprueba una ley sobre la restitución de obras robadas en la época colonial
Francia aprueba una ley sobre la restitución de obras robadas en la época colonial



Advertencia: la traducción al español del artículo original en italiano se ha realizado mediante herramientas automáticas. Nos comprometemos a revisar todos los artículos, pero no garantizamos la ausencia total de imprecisiones en la traducción debidas al programa. Puede encontrar el original haciendo clic en el botón ITA. Si encuentra algún error, por favor contáctenos.