Guerra en Irán, temor por las obras francesas en el Louvre de Abu Dhabi


El conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos reaviva la preocupación por la seguridad de las obras maestras prestadas al Louvre de Abu Dhabi. París tranquiliza, pero crece el debate entre la protección y los riesgos de repatriación.

La guerra en Irán tiene preocupado al mundo de la cultura, y no sólo por los daños que ya está sufriendo el patrimonio cultural iraní: en Francia hay aprensión por uno de los proyectos museísticos más ambiciosos de las últimas décadas, el Louvre Abu Dhabi. Un conflicto en el que están implicados Irán, Israel y Estados Unidos, así como países del Golfo Pérsico que han sufrido bombardeos iraníes, ha reavivado los temores por la seguridad de las obras francesas almacenadas en la única sede extranjera del famoso museo parisino, inaugurada en 2017 en la capital emiratí.

Aunque el museo no ha sufrido daños directos, la cifra que pesa es la de los ataques: cientos de drones y misiles lanzados desde Irán hacia los países del Golfo desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero. Una presión militar constante que, aunque no ha alcanzado la estructura, ha abierto inevitablemente interrogantes sobre la exposición real del patrimonio artístico que alberga en su interior. El Louvre de Abu Dhabi, que sigue abierto al público, ha reiterado que la seguridad de los visitantes, el personal y las colecciones es su máxima prioridad. Esta postura oficial coincide con la línea de prudencia adoptada también por las autoridades francesas. De hecho, el Ministerio de Cultura de París subrayó a la agencia de noticias AFP que estaba en contacto “estrecho y regular” con las autoridades emiratíes para garantizar la protección de las obras en préstamo.

Louvre de Abu Dhabi. Foto: Wikimedia/Boubloub
Louvre de Abu Dhabi. Foto: Wikimedia/Boubloub

Pero las garantías institucionales no bastan para disipar las inquietudes. En Francia, el debate se intensificó rápidamente, con la participación de expertos, profesionales y observadores del mercado del arte. Una de las voces más claras fue la de Didier Selles, figura clave en la negociación del acuerdo original entre Francia y Emiratos Árabes Unidos (ocupó este cargo entre 2005 y 2007), que pidió abiertamente que se aseguraran las obras, llegando incluso a evocar la necesidad de su traslado.

En el centro de la cuestión se encuentra un acuerdo que ha suscitado interés pero también críticas desde su inicio. El acuerdo entre Francia y Emiratos Árabes Unidos prevé la concesión de la marca “Louvre”, el suministro de conocimientos científicos y la organización de exposiciones, a cambio de una contrapartida total de unos mil millones de euros, de los cuales 400 millones por el uso del nombre. Un proyecto que ha transformado Abu Dhabi en un centro cultural de relevancia mundial, pero que también implica una circulación continua de obras entre instituciones.

Según la información disponible, el Louvre envía unas 100 obras cada año, mientras que un total de unas 250 piezas se encuentran actualmente en préstamo en museos franceses. Sin embargo, la lista detallada sigue siendo confidencial. Ninguna de las principales instituciones implicadas, del Louvre a Orsay, de Versalles al Centro Pompidou, ha dado hasta ahora indicaciones precisas sobre las obras presentes en los Emiratos, remitiendo toda la información a France Muséums, la agencia encargada del desarrollo museístico.

Esta opacidad, justificada por exigencias de seguridad, contribuye sin embargo a suscitar interrogantes. La falta de transparencia dificulta la evaluación concreta de la magnitud del riesgo y del valor de las obras potencialmente expuestas al peligro. El diario Euronews informa de que, cuando se inauguró en 2017, había unas 300 obras en préstamo, entre ellas obras de Leonardo da Vinci, Monet, Van Gogh y Andy Warhol, así como una estatua de Ramsés II. Un nivel de calidad que confirma la centralidad del proyecto, pero también la delicadeza de las decisiones tomadas.

Incluso la prensa especializada dio la voz de alarma. La Tribune de l’Art habló explícitamente de la necesidad de asegurar las obras maestras del Louvre presentes en Abu Dabi, contribuyendo a alimentar un debate que va mucho más allá del episodio aislado y toca la cuestión más amplia de la circulación internacional de obras en contextos geopolíticamente inestables. El redactor jefe de La Tribune de l’Art, Didier Rykner, se refirió en un par de sus artículos al marco jurídico del acuerdo entre Francia y Emiratos, que prevé claros instrumentos de intervención. Los artículos 12 y 13, en particular, estipulan que si las condiciones de seguridad se consideran inadecuadas, la parte francesa puede solicitar medidas correctoras hasta la repatriación inmediata de las obras, a cargo de la contraparte emiratí. Una cláusula que, en teoría, ofrece un amplio margen de actuación, pero que en la práctica implica valoraciones políticas y operativas de gran complejidad.

Louvre Abu Dhabi. Fotografía: Francesco Bini
Louvre Abu Dhabi. Fotografía: Francesco Bini

El contexto actual del museo hace aún más delicado el panorama. Según Rykner, la asistencia al Louvre Abu Dhabi está en franco declive, con un número reducido de visitantes. Una circunstancia que alimenta aún más las críticas: mantener obras de gran valor en una zona potencialmente expuesta, sin un público real, corre el riesgo de parecer una elección dictada más por equilibrios geopolíticos que por necesidades culturales.

La cuestión de la seguridad no se refiere únicamente a la posibilidad de un atentado directo. Una fuente de la AFP señaló que el museo se diseñó para resistir amenazas tanto humanas como naturales. Sin embargo, el problema se traslada a otro nivel: el de la gestión del riesgo en un contexto de conflicto activo. En efecto, la hipótesis de la repatriación de las obras, evocada por varias partes, presenta criticidades importantes. Transportar las obras maestras a una zona atravesada por tensiones militares entrañaría riesgos no menores que los relacionados con su estancia allí. La idea de un puente aéreo para evacuar las obras parece, en las condiciones actuales, compleja y potencialmente peligrosa.

El caso del Louvre Abu Dhabi se convierte así en emblemático de una tensión más amplia relativa al papel de los museos globales en un mundo marcado por una creciente inestabilidad. Por un lado, el deseo de construir redes culturales internacionales, capaces de trascender fronteras y fomentar el diálogo entre civilizaciones. Por otro, la necesidad de proteger patrimonios que, aunque compartidos, siguen ligados a responsabilidades nacionales. En medio, las obras de arte, objetos frágiles y al mismo tiempo cargados de valor simbólico, se inscriben inevitablemente en dinámicas que las trascienden. Su presencia en Abu Dhabi no es sólo el resultado de un acuerdo económico, sino también la expresión de una estrategia cultural destinada a redefinir las relaciones entre Europa y Oriente Próximo. Hoy, sin embargo, esa estrategia se enfrenta a una realidad imprevista. La guerra, con su capacidad para alterar los equilibrios establecidos, impone nuevos interrogantes. ¿Hasta qué punto puede garantizarse la seguridad en un contexto de conflicto? Y ¿cuál debe ser el límite entre la apertura internacional y la protección del patrimonio? Por ahora, la línea oficial sigue siendo la de la vigilancia sin alarmismo. Pero el debate está destinado a continuar, acompañando la evolución de la crisis y las decisiones de las instituciones implicadas. No sólo está en juego el destino de determinadas obras, sino el propio modelo de cooperación cultural a escala mundial.

Guerra en Irán, temor por las obras francesas en el Louvre de Abu Dhabi
Guerra en Irán, temor por las obras francesas en el Louvre de Abu Dhabi



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