Más de treinta años después de la última temporada de investigaciones sistemáticas, Villa Sora en Torre del Gre co vuelve al centro de atención de la comunidad científica gracias a una nueva intervención arqueológica que está aportando importantes datos sobre la historia y la organización de una de las villas marítimas más importantes del Golfo de Nápoles. Las investigaciones, que comenzaron en noviembre de 2025 en el territorio municipal de Torre del Greco, están ampliando significativamente nuestro conocimiento de un complejo excepcionalmente rico, cuya extensión y articulación están aún por explorar.
El nuevo proyecto de excavación, dirigido por el Parque Arqueológico de Herculano, se inscribe en un marco más amplio de relanzamiento de la investigación arqueológica en Italia. Los trabajos han permitido identificar contextos hasta ahora inexplorados y reconstruir con mayor precisión las distintas fases de la vida de la villa, interrumpida bruscamente por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C.. En particular, la investigación se centró en el lado noreste del complejo, donde surgió una pequeña habitación, de unos diez metros cuadrados, pero caracterizada por una calidad decorativa y una riqueza de datos que ofrecen nuevas claves para comprender el uso del espacio y las transformaciones que tuvieron lugar poco antes de la destrucción.
“Los resultados de la excavación de Villa Sora confirman la importancia de la investigación arqueológica como herramienta esencial para el conocimiento”, comenta Massimo Osanna, director general de Museos del Ministerio de Cultura. “Las nuevas evidencias permiten no sólo adquirir datos inéditos, sino también recuperar aspectos concretos de la vida cotidiana de una gran villa marítima, interrumpida súbitamente por la erupción del año 79 d.C.”. Este avance de los conocimientos proporciona una base más sólida para reforzar las vías de valorización del yacimiento y hacer que su relato sea más consciente y articulado para el público".
El contexto financiero y programático en el que se desarrolla la intervención es el de la Campaña Nacional de Excavaciones Arqueológicas promovida por la Dirección General de Museos, lanzada en 2024 con el objetivo de apoyar una investigación estructurada, planificada y continua en todo el territorio italiano. En 2025 la campaña se reforzó con una dotación total de 4,8 millones de euros, destinados a garantizar la continuación de los trabajos ya iniciados y la ampliación de las actividades de excavación y estudio. En Villa Sora, una subvención de 150.000 euros permitió reactivar un proyecto de investigación interrumpido durante décadas, sentando las bases de un programa más amplio de estudio, protección y valorización de la zona arqueológica.
Los primeros resultados que han surgido de las investigaciones están devolviendo un panorama de gran interés, sobre todo en lo que se refiere al aparato decorativo del entorno identificado. Los fragmentos pictóricos encontrados, referidos tanto a las paredes como al techo, atestiguan un programa decorativo del más alto refinamiento. Las paredes estaban colocadas sobre un fondo oscuro, puntuado por bandas de rojo cinabrio, y animadas por elementos figurativos de considerable elegancia. Entre ellos destacan las figuras de garzas dispuestas alrededor de un candelabro dorado, en una composición que revela una especial atención al detalle y al equilibrio cromático.
El techo, caracterizado por un fondo claro, estaba decorado con un articulado repertorio ornamental que incluía guirnaldas, frisos y figuras mitológicas. Entre los temas reconocibles figuran grifos insertados en un rico sistema decorativo y la figura de un centauro en movimiento, representada con una calidad pictórica que confirma el alto nivel de los artesanos implicados en la decoración de las estancias de la villa. En conjunto, estos elementos contribuyen a delinear la imagen de un espacio que, a pesar de su reducido tamaño, desempeñaba un papel significativo dentro del conjunto residencial.
De particular importancia es el contexto en el que se encontraron estos artefactos decorativos, que aporta valiosa información sobre la función de la estancia en la época de la erupción. De hecho, dentro del espacio se encontraron tres cistas de plomo finamente decoradas, atribuibles al mismo taller, junto con numerosos elementos arquitectónicos de mármol blanco de la más alta calidad. Entre ellos se encuentra un capitel conservado en excelente estado, trabajado exclusivamente a cincel, técnica que requiere una gran destreza artesanal. La presencia de otros fragmentos de mármol, incluido un segundo fragmento de capitel, sugiere claramente un almacenamiento intencionado de materiales destinados a una intervención arquitectónica en curso.
Todos los datos recogidos devuelven la imagen de una habitación utilizada como almacén o lugar de construcción, lo que confirma la hipótesis de que Villa Sora estaba inmersa en trabajos de construcción en el momento de la erupción del 79 d.C.. Este aspecto añade un nivel más de complejidad a la lectura del yacimiento, mostrando cómo la vida de la villa seguía siendo dinámica y en transformación en los últimos momentos antes de la catástrofe. La presencia simultánea de decoraciones y materiales de construcción refinados sugiere un momento de renovación o reforma, súbitamente interrumpido por la violencia del acontecimiento volcánico.
La lectura estratigráfica realizada por los arqueólogos ha permitido reconstruir con claridad la secuencia de acontecimientos destructivos que afectaron al complejo. Los análisis han puesto de manifiesto el impacto de los flujos piroclásticos que golpearon las estructuras de los edificios, provocando el derrumbe de los tejados, la caída del techo y el colapso de los muros. Los niveles de destrucción proporcionan una imagen especialmente elocuente de la violencia de la catástrofe, al tiempo que ofrecen datos fundamentales para comprender cómo se enterraron y conservaron los contextos arqueológicos.
Villa Sora, construida hacia mediados del siglo I a.C., fue objeto de numerosas reconstrucciones e intervenciones constructivas a lo largo del tiempo hasta su destrucción. El complejo se desarrolló a lo largo del litoral con una disposición escenográfica, articulada en terrazas inclinadas hacia el mar, según un modelo típico de las grandes villas marítimas de la élite romana. La extensión estimada de la villa, equivalente a unos 150 metros a lo largo de la línea de costa, devuelve la imagen de una residencia del más alto nivel, dotada de estancias residenciales y representativas diseñadas para combinar lujo, funcionalidad y una relación directa con el paisaje costero.
Las nuevas investigaciones confirman el protagonismo de Villa Sora en el panorama de las residencias aristocráticas del Golfo de Nápoles y abren nuevas perspectivas para la reconstrucción de su historia y sus transformaciones. Los datos que han surgido sugieren que aún quedan por explorar amplias zonas del complejo y que nuevos descubrimientos pueden ayudar a esclarecer no sólo la organización de los espacios, sino también las dinámicas económicas, sociales y culturales que giraban en torno a tan prestigiosa residencia.
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| Villa Sora, nuevas excavaciones descubren decoraciones y un edificio activo en el año 79 d.C. |
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