Sobre el caso delángel (en realidad una victoria alada) con rostro similar al de Giorgia Meloni, aparecido tras las recientes obras en la capilla del Crucifijo de la basílica de San Lorenzo in Lucina, la Superintendencia Especial de Roma mantiene una postura marcada por la cautela. Entrevistada por Finestre sull’Arte, la administración ha explicado que, tras una inspección realizada el sábado 31 de enero, ha iniciado una fase de investigación de archivo destinada a identificar la documentación original del fresco, que, según se ha confirmado, fue creado en 2000.
“Tras la inspección realizada el sábado 31 de enero, la Superintendencia Especial de Roma ha activado hoy”, confirma el organismo, "la investigación de archivo para identificar la documentación, fotográfica o dibujos de proyecto, de la pintura original de la Capilla del Crucifijo de San Lorenzo in Lucina, creada en 2000. El objetivo de la actividad actual es encontrar material fotográfico o cualquier dibujo de proyecto útil para reconstruir el aspecto original de la decoración de la capilla, a fin de poder compararlo con su estado actual, que es el resultado de las obras terminadas en 2025. Sólo mediante esta comparación será posible evaluar si la operación forma parte de una restauración conforme o de una alteración no autorizada.
Cuando se le pidieron más aclaraciones sobre la calificación jurídica de la intervención, sobre la aplicabilidad de limitaciones a un fresco relativamente reciente situado en un contexto monumental protegido y sobre las posibles consecuencias en virtud del Código del Patrimonio Cultural, el organismo ministerial reiteró que era imposible dar respuestas precisas en esta fase. Según nos han dicho, cualquier evaluación sería de hecho prematura a falta de datos concretos y verificados. El estudio y la verificación de la documentación de archivo disponible están de hecho en curso“, explica la Superintendencia, ”y sólo al final de este estudio en profundidad será posible evaluar todos los aspectos del asunto y dar respuestas sobre la base de la información adquirida".
La línea adoptada es, por tanto, la de la espera: sólo al final del estudio de la documentación disponible, y después de las verificaciones técnicas necesarias, la Superintendencia podrá pronunciarse sobre los aspectos del asunto, incluida la posible no conformidad de la intervención con respecto a la obra original y a las autorizaciones previstas. Hasta entonces, sobre el caso que ha encendido el debate público y mediático, la administración opta por no adelantar hipótesis ni anticipar posibles medidas.
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| Angelo-Meloni, Superintendencia: 'Evaluaremos tras verificar la documentación' |
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