La Catedral de los Santos Pedro y Pablo de Nantes se prepara para reabrir sus puertas al público el sábado 27 de septiembre de 2025, después de cinco años de obras tras elincendio que dañó gravemente el edificio en julio de 2020. La diócesis de Nantes anunció ayer en rueda de prensa la fecha de reapertura. Cerrada durante un lustro, la catedral gótica, una de las más bellas de Francia, recupera así su función litúrgica y su papel de lugar emblemático de Nantes y de su patrimonio francés, aunque las obras aún no han concluido del todo y se prolongarán hasta 2028.
Esta reapertura, largamente esperada por fieles, residentes y visitantes, ha sido posible gracias a una decisión conjunta de los principales socios institucionales: el Estado, propietario y gestor de las obras del monumento, la Ciudad de Nantes, el Obispado y el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento del Loira-Atlántico. Todos coincidieron en la necesidad de restaurar la catedral antes de septiembre de 2025, a pesar de las obras en curso en algunas partes del edificio. Entre las operaciones más significativas ya concluidas figura la descontaminación completa del edificio, imprescindible tras el incendio que desprendió hollín y partículas tóxicas. El brazo sur del crucero y el coro también han sido objeto de una profunda restauración, que ha devuelto la belleza y la claridad arquitectónica a estos espacios. Al mismo tiempo, se renovaron todas las instalaciones para garantizar la seguridad, modernidad y durabilidad del edificio. Estas intervenciones técnicas, menos visibles pero esenciales, afectaron en particular a las instalaciones eléctricas, los sistemas de calefacción y ventilación y los equipos de seguridad.
Durante este proyecto también se realizaron excavaciones arqueológicas en el interior del edificio, que arrojaron nueva luz sobre su antigua historia. Estas investigaciones sacaron a la luz los cimientos de la antigua nave y varias tumbas, revelaciones que enriquecen nuestro conocimiento del lugar y de su evolución a lo largo de los siglos. Estos descubrimientos demuestran cómo los proyectos de restauración de monumentos históricos no se limitan a la conservación, sino que también ofrecen valiosas oportunidades para la investigación y la divulgación científica.
Desde el punto de vista financiero, el compromiso está a la altura de la importancia del monumento. El Gobierno francés, único financiador del proyecto, asigna un presupuesto total de 32 millones de euros. En el momento de la reapertura, prevista para septiembre de 2025, ya se habrán invertido 20,9 millones de euros en la restauración y la seguridad de la catedral. Este compromiso demuestra el papel central del edificio en el patrimonio nacional y la voluntad de los ciudadanos de garantizar su conservación a largo plazo.
Aunque la iglesia puede reabrir, será necesaria una organización específica de la obra. La parte más dañada, la occidental, permanecerá en restauración durante varios años. La fachada, directamente afectada por el incendio, es ahora el centro de la mayor parte de los trabajos. Requiere la sustitución casi completa de las piedras, una operación compleja y meticulosa. Para proteger el monumento y asegurar el lugar, se instaló un enorme andamio de 41 metros de altura. Para atenuar el impacto visual y ofrecer a los transeúntes una imagen positiva de la catedral, el artista Christophe Cuzin diseñó una monumental lámina que reproduce el diseño de la fachada. Esta obra gráfica cubre completamente la estructura metálica, dotando al recinto de una identidad temporal que interactúa con el patrimonio histórico y el arte contemporáneo. Durante esta fase, el acceso al edificio se realizará a través de los portales laterales de las naves, rediseñados para acoger al público.
Algunos elementos importantes de la catedral estarán sujetos a un programa de construcción específico. Es el caso de la futura vidriera, que sustituirá a la destruida en el incendio, y del órgano de la galería, instrumento emblemático de la vida musical y litúrgica del edificio, destruido durante el incendio. Su diseño e instalación requerirán un tiempo específico de creación y ejecución, independiente de la reapertura en 2025. En última instancia, estos elementos contribuirán a restaurar la integridad artística y sonora de la catedral.
La reapertura del 27 de septiembre no sólo representará un hito técnico en un proyecto de gran envergadura. Tomará la forma de un acontecimiento altamente simbólico, celebrado con una ceremonia especial a la que asistirán autoridades, trabajadores, residentes y fieles. Las festividades, previstas para los días 27 y 28 de septiembre, incluirán actividades para el público en general, marcando este momento como una celebración de renacimiento. La catedral de Nantes, dañada por el fuego pero renacida gracias a la determinación colectiva, volverá a ser un lugar vibrante de importancia espiritual, cultural e histórica.
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La catedral de Nantes reabre cinco años después del incendio |
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