En el tejido urbano del Principado de Mónaco, concretamente en el barrio de La Condamine, se alza un edificio que trasciende su simple función arquitectónica para convertirse en guardián de la propia identidad de los monegascos. La iglesia de Santa Devota, situada en el valle de Gaumates, es uno de los hitos más antiguos y sentidos por los ciudadanos y la Familia Principesca. Su ubicación no es casual, ya que según la tradición se encuentra en la zona donde, a principios del siglo IV, desembarcó la barca que transportaba los restos martirizados del joven cristiano Devota.
Narraciones históricas y legendarias se entrelazan inextricablemente en los cimientos de este lugar de culto. Las fuentes narran la historia de una joven corsa que, durante las persecuciones ordenadas por el gobernador romano Diocleciano hacia el año 304, en Lucciana, ciudad hermanada con Múnich desde 2008 precisamente por este recuerdo, prefirió enfrentarse al encarcelamiento y la tortura antes que abjurar de su fe. Tras su sacrificio, algunos cristianos sacaron su cuerpo a escondidas de la hoguera, colocándolo en un barco con destino a la costa africana para asegurarse un entierro digno. Sin embargo, una repentina tormenta cambió el rumbo de la travesía y sólo gracias a una paloma, que salió milagrosamente de la boca de la santa, la barca encontró refugio en el valle de Gaumates, el lugar exacto donde hoy se alza la iglesia. Era el 27 de enero, fecha que aún hoy marca la principal festividad del Principado.
Los primeros testimonios documentales de un oratorio dedicado a la mártir datan de 1070. Durante siglos, esta pequeña capilla estuvo vinculada a la abadía de San Poncio de Niza, permaneciendo bajo su jurisdicción hasta finales del siglo XVIII. Durante este largo periodo, el edificio sufrió varias transformaciones y ampliaciones, como atestiguan las intervenciones de 1476 y 1606. Bajo el principado de Honoré II, en el siglo XVII, la estructura se enriqueció con un nuevo portal y un pórtico, marcando el inicio de una creciente devoción oficial que llevó a San Devoto a ser reconocido como Patrón de Mónaco, o de Córcega. Curiosamente, la iglesia original se construyó probablemente sobre los restos de un antiguo templo pagano dedicado a Hércules, lo que demuestra una continuidad sagrada en el lugar.
El aspecto actual del edificio data de la segunda mitad del siglo XIX. Fue el príncipe Carlos III quien decidió demoler la antigua estructura para proceder a una reconstrucción completa. La nueva iglesia se inauguró solemnemente el 26 de enero de 1871 y pocos años después, en 1887, fue elevada al rango de iglesia parroquial e integrada plenamente en la archidiócesis de Múnich. La arquitectura refleja el estilo sobrio de la época y contiene tesoros de arte y fe, como el altar de mármol policromado adornado con el escudo de armas de los Grimaldi, regalo del príncipe Antonio I y originario de la capilla del palacio.
La decoración interior narra la vida de la mártir a través de tres medallones, mientras que en el altar dedicado a ella se encuentra un precioso cofre con reliquias. La luz también desempeña un papel fundamental gracias a las vidrieras realizadas por Nicolas Lorin de Chartres, que lamentablemente fueron destruidas por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente restauradas con esmero en 1948 por Fassi Cadet. En el exterior, la presencia de la santa es celebrada por una estatua de bronce de tamaño natural con pátina verde, obra del escultor Cyril de La Patellière e inaugurada por el Príncipe Rainiero III en 1997. La escultura descansa sobre una base de mármol de Carrara gris que reproduce la legendaria barca, complementada por una paloma de bronce lacado en blanco.
Un elemento artístico contemporáneo destacado es el órgano de tubos, creado entre 2011 y 2013 por Francesco Zanin con un diseño sonoro de Silvano Rodi. Este instrumento, inspirado en los modelos barrocos del norte de Alemania y equipado con una transmisión totalmente mecánica, fue donado por la comunidad italiana residente en el Principado con motivo de la boda de Alberto II y Charlene Wittstock. La música desempeña un papel esencial en la vida de la parroquia, no sólo durante las liturgias, sino también a través de conciertos de órgano de renombre internacional, como los ofrecidos por el maestro Giulio Mercati.
La iglesia no es sólo un monumento histórico, sino el centro de las ceremonias y celebraciones que definen el año civil monegasco. La tradición más famosa tiene lugar el 26 de enero, víspera de la fiesta patronal, cuando se prende fuego a una barca simbólica en la plaza situada frente al edificio. Este ritual evoca un episodio legendario del pasado, cuando una persona malintencionada intentó robar las reliquias del santo. El robo fue frustrado por pescadores locales que, tras recuperar el tesoro sagrado, quemaron la barca del ladrón como acto de purificación. En la actualidad, esta ceremonia cuenta con la participación activa de la familia principesca, que enciende personalmente la hoguera en un ambiente de gran fervor popular.
Las celebraciones se prolongan durante dos días llenos de acontecimientos. El 26 de enero comienza con la tradicional misa en lengua monegasca, seguida de la bendición del mar. A las 18.00 horas, comienza la procesión de las reliquias de Santa Devota en la chicane del Gran Premio, seguida de la llegada de un barco que entra simbólicamente en Port Hercule, acompañado del vuelo de una paloma, y procede a la entrega de las reliquias al Arzobispo. La velada continúa con un saludo al Santísimo Sacramento y termina con la quema de la barca y un espectáculo de fuegos artificiales, al que recientemente se han añadido coreografías de drones. Al día siguiente, 27 de enero, el centro de las celebraciones se traslada a la catedral para la misa pontifical, seguida de una solemne procesión por las calles de Monaco-Ville para bendecir la ciudad, el palacio y el mar.
El vínculo entre la iglesia de Santa Devota y la dinastía Grimaldi se manifiesta también en gestos de profunda devoción privada que se han convertido en costumbres públicas. Una de las tradiciones más conmovedoras se refiere a las novias de la familia reinante. En 1956, la Princesa Grace inauguró la costumbre de depositar su ramo de novia en esta iglesia inmediatamente después de la ceremonia en la Catedral. Esta tradición también fue honrada por la princesa Charlene en 2011, que optó por ofrecer sus flores al santo mártir en señal de agradecimiento y protección para su nueva unión.
Además de la protección individual, Santa Devota es considerada la salvadora de la nación en momentos críticos de su historia. Se dice que en 1507, durante un largo asedio dirigido por tropas genovesas y pisanas contra la fortaleza de Múnich, la santa se apareció a los defensores para asegurarles el apoyo divino. Gracias a esta visión, los monegascos encontraron fuerzas para resistir durante más de seis meses, lo que llevó a los sitiadores a abandonar la empresa el 15 de marzo de ese año. Este episodio reforzó la idea de la mártir como patrona de Mónaco.
El culto a la patrona no se limita a la iglesia dedicada a ella, sino que se extiende por todo el territorio. Imágenes y referencias a la santa aparecen en casi todos los edificios religiosos de la ciudad e incluso en la moneda del Principado, señal de una presencia muy arraigada tanto en la vida cotidiana como en la institucional. En las monedas monegascas aparece generalmente el rostro del Príncipe; una excepción es la moneda conmemorativa dedicada a Santa Devota, emitida en 2004 en plata con motivo del 1700 aniversario de la patrona. Se trata de una pieza de coleccionista especialmente rara, de la que sólo se acuñaron 14.999 ejemplares. La conservación de las tradiciones vinculadas al santo, desde la procesión de las reliquias hasta el concierto espiritual, no es un mero ejercicio de folclore, sino la reafirmación de un vínculo espiritual que define a Múnich como comunidad unida en torno a sus símbolos.
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| Santa Devota: historia, fe y tradición en el corazón de Múnich |
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