Autorizaciones paisajísticas, la alarma de los arqueólogos en la Cámara


La Asociación Nacional de Arqueólogos escuchó en la Cámara los planes de modificación del Código del Patrimonio Cultural: sí a la simplificación, pero sin debilitar la protección del paisaje y el patrimonio arqueológico.

LaAsociación Nacional de Arqueólogos (ANA ) fue recibida ayer, miércoles 4 de febrero, en audiencia por la VIII Comisión de Medio Ambiente, Territorio y Obras Públicas de la Cámara de Diputados en el marco del examen de cuatro Proposiciones de Ley que intervienen en los procedimientos de autorización paisajística previstos por el Código del Patrimonio Cultural y del Paisaje. En representación de la ANA asistió a la audiencia la presidenta nacional , Marcella Giorgio, quien ilustró a los diputados una posición articulada y crítica sobre las intervenciones normativas objeto de debate.

Las propuestas objeto de la audiencia son la nº 2606, ya aprobada por el Senado, y las nº 1429, 2230 y 2529, todas ellas destinadas a modificar, con distintos enfoques, el decreto legislativo nº 42 de 22 de enero de 2004, en particular en lo que respecta a las modalidades, los tiempos y las competencias en materia de autorizaciones paisajísticas. Una cuestión que toca directamente el corazón delequilibrio entre la protección del patrimonio cultural y el desarrollo infraestructural, intereses ambos de rango constitucional.

No es la primera vez que la Asociación Nacional de Arqueólogos interviene en el debate. Ya el 2 de abril de 2025, la ANA fue escuchada en el Senado de la República sobre el Proyecto de Ley No. 1372, del cual deriva la actual propuesta No. 2606. En aquella ocasión, como se reiteró también en la Cámara, la asociación había insistido en la necesidad de que cualquier revisión del Código de Patrimonio Cultural y Paisaje se realizara de forma orgánica, evitando intervenciones parciales y sectoriales potencialmente generadoras de conflictos normativos y debilitadoras de la protección.

Arqueólogo en una excavación. Foto: Wikimedia Commons
Arqueólogo en una excavación. Foto: Wikimedia Commons/Archeologia.chodlik

En su intervención, Marcella Giorgio recordó cómo los arqueólogos representan una categoría profesional estrechamente vinculada al desarrollo infraestructural del país. De hecho, los arqueólogos trabajan a diario como proveedores de servicios técnicos y científicos para las administraciones públicas y otras entidades, desempeñando un papel clave en la conciliación entre la protección del patrimonio cultural y la realización de obras. Precisamente por ello, según la ANA, las reformas normativas deben tener en cuenta los efectos concretos sobre las actividades de planificación, diseño y ordenación del territorio.

Las propuestas de ley en debate declaran objetivos ampliamente compartidos, como la reducción de los plazos administrativos, la simplificación de los procedimientos y la certidumbre de las decisiones. Necesidades que, como señaló la asociación, son bien conocidas por quienes trabajan en el sector. Sin embargo, según la ANA, las herramientas identificadas para perseguir estos objetivos corren el riesgo de producir los efectos contrarios, convirtiéndose no en una simplificación real, sino en un debilitamiento estructural de la protección paisajística y arqueológica y en un enfoque desorganizado de la gestión del patrimonio cultural.

Se expresó especial preocupación por las propuestas de eliminar o reducir el papel de las Superintendencias. Según la ANA, la exclusión de la opinión de las Superintendencias no favorece la protección del paisaje y la arqueología. Una forma más eficaz, en opinión de la asociación, sería en cambio introducir plazos más estrictos y seguros para la obtención de dictámenes, garantizando así tanto la rapidez administrativa como la protección. La existencia de plazos claros es una garantía tanto para los solicitantes como para las administraciones llamadas a expedir las autorizaciones.

La ANA reiteró que la protección del patrimonio cultural debe seguir estando en manos del Estado, como garante de los derechos constitucionales. Hacer que el dictamen de las Superintendencias sea obligatorio pero no vinculante, como se supone en algunas propuestas, se definió como contrario al dictado constitucional, que en su artículo 9 asigna a la República la tarea de proteger y valorizar el patrimonio cultural y paisajístico.

Otra cuestión crítica se refiere a la hipótesis de introducir el silencio-consentimiento en los procedimientos paisajísticos. La Asociación Nacional de Arqueólogos recordó que la Ley nº 241 de 1990 excluye explícitamente la aplicación del silencio-consentimiento a los actos y procedimientos relativos al patrimonio cultural y paisajístico, y que no parece que existan hoy condiciones que justifiquen invalidar este principio.

En cuanto a la delegación de competencias de autorización a otros organismos, la ANA señaló que la mayoría de las Regiones aún no han completado el proceso de planificación conjunta Estado-Regiones mediante la adopción de los Planes Regionales de Paisaje exigidos por el Código. En este contexto, una autorización de competencia exclusiva de los entes locales no sólo sería difícil de aplicar, sino que además entraría en conflicto con el marco reglamentario vigente.

Entre las soluciones consideradas viables, la asociación indicó la aceleración de la adaptación de los Planes Regionales del Paisaje y la creación sistemática de Comisiones Locales del Paisaje, previstas en el artículo 148 del Código. Estos órganos, si se refuerzan adecuadamente, podrían contribuir a hacer más eficientes y eficaces los procesos de tramitación sin comprometer la protección.

En cuanto a los pormenores de cada una de las propuestas legislativas, la ANA expresó su perplejidad por la modificación prevista por la propuesta nº 2606 en relación con los procedimientos que afectan a territorios que ya son frágiles desde el punto de vista de la inestabilidad hidrogeológica. En cuanto a la propuesta nº 2529, se planteó una cuestión crítica relativa a la protección del subsuelo, ya que algunas enmiendas no tendrían en cuenta las intervenciones que afectan al patrimonio arqueológico sumergido, tanto conocido como potencial. En cuanto a la propuesta nº 2230, la asociación expresó su gran preocupación por la exclusión del régimen de autorización de las intervenciones en interiores y edificios situados en las proximidades de bienes catalogados, subrayando que el valor paisajístico no puede reducirse a un mero dato visual o formal, sino que también afecta a las funciones, las cargas de asentamiento y los usos.

En conclusión, la Asociación Nacional de Arqueólogos reiteró que una verdadera reforma del sistema de patrimonio cultural debe apuntar a hacer más eficaz y eficiente el trabajo de las Superintendencias a través del fortalecimiento del personal, la inversión en digitalización, la definición de plazos realistas para los procedimientos y una mayor integración con la planificación territorial. La simplificación, según la ANA, no puede significar renunciar a la protección, sino hacerla más sólida y funcional.

De ahí la recomendación final a los parlamentarios: evitar una fragmentación de las intervenciones normativas e iniciar una mesa redonda para una revisión global, cuando no una nueva redacción, del Código del Patrimonio Cultural y del Paisaje, en la que participen todas las partes interesadas y las asociaciones profesionales. Una vía que, según los arqueólogos, sería la respuesta más eficaz a las necesidades de desarrollo y protección del país.

Autorizaciones paisajísticas, la alarma de los arqueólogos en la Cámara
Autorizaciones paisajísticas, la alarma de los arqueólogos en la Cámara



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