El Barco de Caronte de Tannaz Lahiji llega al Lungarno de Pisa


Desde hoy y hasta el 10 de julio, la Barca de Caronte, obra del artista persa Tannaz Lahiji que forma parte de un ciclo dedicado a Dante, se expone en Pisa, en el Lungarno, frente al Palazzo Blu.

En Pisa, desde esta mañana, la Barca de Caronte se ha... detenido frente al Lungarno. De hecho, hoy se ha inaugurado, justo delante del Palazzo Blu, el tercero de los cinco eventos del proyecto artístico Beyond Dante, que el artista persa Tannaz Lahiji ha dedicado a la ciudad de Pisa con motivo del centenario de Dante. Inaugurado el pasado mes de diciembre en el interior de la Iglesia de la Spina con la obra Il Vortice Infernale (actualmente expuesta en la Biblioteca Comunale) y seguido por el Busto di Dante, el proyecto continúa con la presentación de la instalación La Barca di Caronte, que permanecerá expuesta en el espacio exterior frente al Palazzo Blu hasta el 10 de julio, y posteriormente se trasladará a la Piazza Gorgona, en Marina di Pisa. Más allá de Dante es el segundo ciclo expositivo del artista Tannaz Lahiji y está comisariado por la periodista y crítica Manuela Antonucci. Dante ya inspiró a la artista en 2019 con otro proyecto, Riflessioni su Dante (Reflexiones sobre Dante), dedicado a la ciudad de Florencia, también comisariado por Manuela Antonucci.

El proyecto Dante tendrá una nueva etapa, una instalación titulada Fontana Vorticosa, que se colocará cerca de los Arsenali Medicei y de la histórica torre Guelfa. Guelfa como Dante, condenado por ello al exilio en 1302 y fallecido en Rávena el 14 de septiembre de 1321.

“Pisa”, dice el artista, “es una ciudad muy poética, con hermosas puestas de sol, el aire de cara, sus calles silenciosas e íntimas, su luz acogedora. Una ciudad con mucha historia y cultura, monumentos, museos... Una ciudad famosa por la Piazza dei Miracoli, la Scuola Normale, la Universidad, pero que tiene algo más. Un encanto propio. Por todo ello me siento honrado de exponer en esta ciudad. También está el mar, y su Marina di Pisa es tan bonita como una postal, de esas un poco anticuadas que ya no están de moda y que nunca te cansas de mirar... Aquí, espero que mis obras puedan integrarse y convertirse en parte de Pisa, pero también en un instrumento que pueda hacer que la gente viva la experiencia artística de forma sencilla y natural, durante un paseo por la ciudad, charlando en una plaza; sobre todo, espero que esta obra se convierta en una oportunidad para detenerse un minuto más y reflexionar. Para reflexionar sobre lo que cada uno de nosotros verá en esa barca. La barca de Caronte”.

“En la historia de la humanidad, desde la época de los antiguos egipcios, la barca ha sido y sigue siendo un símbolo en movimiento, que siempre ha representado el viaje”, explica Antonucci. “En el caso del artista Lahiji y su Barca de Caronte, se trata de un viaje que lleva a lugares desconocidos y profundos, a ir más allá de lo que vemos y conocemos: más allá del conocimiento superficial del mundo. Y éste es también el viaje que emprende Lahiji en su búsqueda artística. A diferencia de Narciso, que utiliza el reflejo sólo para confirmar el valor de su apariencia, es decir, de su identidad ilusoria, Lahiji se centra en utilizar el reflejo (el espejo) como herramienta para mirar más allá de su referencia inicial, a través de la cual vislumbra el camino para ir más allá de las apariencias -el reflejo de la superficie, es decir, el juicio estéril y pueril de una verdad predefinida y cómoda- y comprender en profundidad lo que se oculta tras su imagen exterior. Mirando en ese reflejo (y desgarrándolo) realiza el viaje a sus abismos que, si para Dante están representados por el Infierno, para Lahiji conducen a la investigación del yo a través de su investigación artística”.

“Una reflexión alejada de la narcisista, indiferente a las voces del inconsciente -las voces de Eco para Narciso-, sino más bien una reflexión valiente y decidida, que escucha atentamente las misteriosas señales que le envía su inconsciente y que Lahiji intenta descodificar y comprender”, concluye Antonucci. “Intuiciones que le sugieren ir más allá de su propio juicio y del de Dante para desgarrar la imagen superficial tout court. Rasgando el velo de la ignorancia y el miedo, la artista intenta, aunque de forma más trabajada, comprender su verdad, como persona viva, mujer, fémina y artista: su identidad”. La Barca de Caronte es el símbolo de su viaje interior, a su infierno, a ese inconsciente oscuro e inquietante como las barcas zarandeadas por las tempestades de los mares impetuosos e indómitos que se mezclan en los óleos de las obras de Turner. Y para este viaje, pide la ayuda del observador que, juzgando la reelaboración de su investigación - su instalación La barca de Caronte - le permite alcanzar conciencias más auténticas, a las que aún no ha llegado. Un reflejo que proyecta una imagen, tal vez diferente de la que mostramos al mundo: pero ¿qué guardamos en nuestro interior? ¿Quizá son los sueños los que alimentamos, íntimamente, los que nos hacen vivir, los que nos recuerdan quiénes somos? El sueño alimenta la esperanza que nos hace seguir adelante".

El Barco de Caronte de Tannaz Lahiji llega al Lungarno de Pisa
El Barco de Caronte de Tannaz Lahiji llega al Lungarno de Pisa


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