De Chirico, Leonor Fini, Schifano: nueva exposición en el Castello Estense de Ferrara


Hasta el 27 de diciembre de 2022, el Castello Estense de Ferrara renueva la Sala dei Comuni con una nueva exposición titulada "La memoria infedele. La seducción de las imágenes de De Chirico a Schifano", con obras procedentes de las colecciones cívicas.

Del 2 de julio al 27 de diciembre de 2022, en Ferrara, la Sala dei Comuni del Castello Estense acogerá una nueva exposición titulada La memoria infedele. La seducción de las imágenes de De Chirico a Schifano. Se trata de un dossier expositivo realizado por el Servicio de Museos de Arte del Ayuntamiento de Ferrara y la Fundación Ferrara Arte, con el patrocinio de la Región Emilia-Romaña, comisariado por Chiara Vorrasi, y constituye una nueva cita de un programa de exposiciones dedicado al patrimonio museístico de la ciudad a través de enfoques sobre artistas y núcleos temáticos, que hasta ahora ha contado con Giovanni Boldini y Filippo De Pisis. La atención se centra ahora en obras de las colecciones cívicas que evocan el clima posmoderno de finales del siglo XX y la renovada fascinación por las artes figurativas.

La selección se compone de doce obras, entre pinturas, esculturas y obras sobre papel, e incluye nueve de las casi doscientas piezas de la colección privada de Franco Farina (director de la Civica Galleria d’Arte Moderna y del centro de exposiciones del Palazzo dei Diamanti desde los años sesenta hasta los noventa), que fue donada a la ciudad en 2019 por su viuda, Lola Bonora. El proyecto está además en conexión con la amplia exposición dedicada, también en el Castillo, al artista ferrarés trasplantado en Berlín , Adelchi Riccardo Mantovani, cuya parábola comenzó en aquella variada temporada artística y cultural .

A partir de los años setenta, muchos artistas se reapropiaron de las prácticas tradicionales de la pintura y la escultura que habían sido prohibidas por las vanguardias. La historia de las imágenes volvió a cuestionarse como un inmenso repertorio de modelos figurativos de los que extraer nuevas claves interpretativas para representar la complejidad de la existencia en la era de la comunicación de masas.

Precursor y creador de todo “retorno al oficio” moderno y a los secretos de los grandes maestros, Giorgio de Chirico propugnaba desde 1916 una visión del tiempo circular, donde pasado y futuro se funden en un presente eterno, en sintonía con el pensamiento de filósofos antiguos y contemporáneos, de Heráclito a Nietzsche. El “artista moderno por excelencia” es, pues, el “hombre consciente que siente el legado de siglos y siglos de arte y pensamiento, que ve con claridad en el pasado, en el presente y en sí mismo” (1945). La exposición comienza así con las obras “citacionistas” de los años 1950-1970, en las que de Chirico toma prestada la exuberancia pictórica del Barroco o revisita con técnicas diferentes los maniquíes de su propia producción metafísica de los años 1910. Su ejemplo llamó la atención de las generaciones más jóvenes, como en el caso de un protagonista internacional de la temporada pop como Mario Schifano. Con sus reinterpretaciones icónicas de las efigies de nuestra civilización -ya sean monumentos ecuestres, los apreciados nenúfares de Monet o proclamas futuristas-, Schifano quiere reafirmar el poder sugestivo del arte frente a la hegemonía de la imagen de los medios de comunicación de masas. La exposición presenta dos de sus pinturas(Sin título, 1978, Acquatico, 1988) junto a obras de artistas que, con trayectorias diferentes pero intenciones similares, han reinterpretado diversos géneros tradicionales con ironía y sutileza: Hot Sculpture (1965), de Remo Bianco, es un torso clásico cubierto con una moderna pátina de cromo y calentado eléctricamente, que invita al espectador a reconectar materialmente con la obra de arte; A su vez, Carlo Mattioli, en la década de 1980, condensa el paisaje en su esencia vital como un árbol estilizado, haciendo que el denso follaje material destaque sobre fondos indefinidos; mientras que Paola Bonora, en un enigmático retrato de la década de 1990, se basa en los gestos del cuerpo para revelar la personalidad del sujeto, cuyo rostro se recorta fuera del encuadre.

Por último, es La memoria infiel, de Leonor Fini, que da título a la exposición, la que pone de relieve el distanciamiento crítico que acompaña a la mirada retrospectiva posmoderna. Un misterioso dandi en traje dieciochesco observa un cuadro del mismo autor(Crepúsculo de la mañana), que se reproduce con diversas variantes dentro de la obra, densa a su vez de citas al arte renacentista, barroco y simbolista: de hecho, toda evocación del pasado está destinada a reescribir su significado.

Imagen: Giorgio De Chirico, Dos caballos (1950-1959; Ferrara, Colecciones Cívicas)

De Chirico, Leonor Fini, Schifano: nueva exposición en el Castello Estense de Ferrara
De Chirico, Leonor Fini, Schifano: nueva exposición en el Castello Estense de Ferrara


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