El pan entendido como arquitectura social y el trabajo de la tierra como lenguaje universal centran la nueva exposición Terra, lavoro e pane. Formas de vivir en el mundo rural, abierta al público desde el jueves 5 de febrero hasta mediados de junio de 2026 en el Museo Arqueológico del Palacio Ducal de Tricarico (Matera). La sección forma parte de la exposición difusa más amplia Le dee del grano (Las diosas del grano), inaugurada el 20 de diciembre de 2025 y articulada en todo el territorio de Basilicata, con paradas ya en curso en Matera, Metaponto, Policoro y Potenza.
La nueva sección propone un intenso diálogo entre la investigación fotográfica de Luigi Spina y los preciosos objetos de la colección etnográfica de los Museos Nacionales de Matera, creando un relato coral dedicado a la civilización rural, sus rituales y esperanzas. El corazón de la exposición es un corpus de cincuenta fotografías en blanco y negro, en formato 50x60 cm, a través de las cuales el artista investiga el valor identitario de los objetos. Una parte central del proyecto está dedicada a las marcas de pan, los sellos de madera utilizados durante siglos para identificar las hogazas de pan de las distintas familias de Matera. En las imágenes de Spina, las formas del pan y los artefactos resuenan con el paisaje de Matera, en un juego de superficies, volúmenes y tonos que refleja la profunda relación entre la comida y la tierra.
La exposición se desarrolla como una narración que parte de la tierra, entendida no sólo como recurso productivo sino como espacio vital en el que se entrelazan el trabajo, la identidad y el sentido de pertenencia. Junto a las fotografías, se presenta una rica selección de objetos procedentes de los Vicinati dei Sassi y de las zonas rurales circundantes, entre los que se incluyen utensilios relacionados con el ciclo del trigo y la elaboración del pan, junto con artefactos que transmiten la complejidad de la vida agrícola y campesina.
Del horizonte abierto de los campos, el relato se traslada a la intimidad del espacio doméstico, donde la transformación de los alimentos puntúa el tiempo cotidiano y revela una cultura de la parsimonia, en la que cada objeto atestigua el valor de los recursos y la precisión del gesto. En este universo simbólico, el pan y el vino adquieren un papel central: no son meros alimentos, sino signos de justicia, de compartir y del paso de la dimensión privada a la colectiva de los hornos y los rituales comunitarios. Incluso los utensilios más sencillos, como cucharas talladas y objetos cotidianos, se convierten en expresiones de una creatividad esencial y profunda.
Por último, la exposición se abre a la dimensión de lo sagrado, que no queda confinado a los espacios de culto, sino que impregna todos los aspectos de la existencia. Ex voto, amuletos e imágenes devocionales restituyen la imagen de una religiosidad arcaica y generalizada, nacida como respuesta a la incertidumbre de la vida. Esta visión unitaria de la materia y el espíritu encuentra una poderosa correspondencia en los planos de Luigi Spina, donde las superficies de madera tallada se cargan de humanidad, convirtiéndose en huellas vivas de una memoria que sigue interrogando al presente. De acuerdo con la filosofía del proyecto, que pretende crear un vínculo directo entre el visitante y los temas de la tierra, la visita a la exposición irá acompañada de un momento de convivencia.
Al final de su estancia en Tricarico, las fotografías de Luigi Spina pasarán a formar parte permanente de las colecciones de los Museos Nacionales de Matera, continuando el diálogo con los hallazgos etnográficos y la memoria colectiva de las comunidades de referencia. Tras la parada del Tricarico, la exposición continuará en Melfi, en la estación de los brotes, cuando la vida vuelve a manifestarse; en Grumento, en la época de la siega y la cosecha, momento culminante del ciclo agrícola; y, por último, en el Museo Diocesano di Matera (MATA), que acompañará el inicio de una nueva siembra, marcando simbólicamente el paso de la conclusión a un nuevo comienzo.
“Hay objetos que llamamos comunes, a los que no atribuimos valor, y que en cambio guardan nuestras historias familiares y sociales. Las marcas de pan, las herramientas agrícolas, los artefactos del mundo campesino de Matera son el reflejo de una existencia hecha de sacrificio, identidad y pertenencia. En esas formas -a menudo antropomorfas o zoomorfas- se pueden leer los sueños, las angustias y las esperanzas de una comunidad que ha transformado el trabajo cotidiano en pura creatividad. El pan, marcado por la huella de cada familia, se convierte así en alimento, calor, fe y memoria: un vínculo profundo entre el hombre, la tierra y el paisaje de Matera”, afirma el fotógrafo Luigi Spina.
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| En Tricarico (Matera) 50 fotografías de Luigi Spina cuentan la historia de la cultura campesina, entre la tierra, el trabajo y el pan |
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