Pietrasanta se queda atrás en matemáticas: la creatividad del municipio en datos de cultura


Datos aproximados, métodos poco claros y declaraciones triunfalistas: así es como el municipio de Pietrasanta construye una narrativa sobre su "sistema cultural" que confunde al público y a la prensa.

Hace unos años, cuando estábamos en pleno apogeo de Covid, Angela Merkel dijo durante un discurso ante el Bundestag que había elegido estudiar física en la universidad cuando era joven porque la evidencia científica no puede ser abolida. Una afirmación aparentemente inatacable, pero en realidad problemática, al menos por dos muy buenas razones. La primera: Angela Merkel nunca ha sido consejera de cultura. La segunda: quizás ni siquiera ha estado nunca en Versilia, concretamente en Pietrasanta, una ciudad cuya administración municipal ha decidido reinventar las leyes que rigen las matemáticas. Sucede, en efecto, que en la localidad costera existe la costumbre de comenzar el año con un comunicado de prensa en el que se informa de las cifras de visitantes a los museos del año anterior, con números que, sin embargo, siguen caprichosas ecuaciones vigentes sólo por estos lares. Es probable que la prensa local nunca haya sentido la necesidad de someter los datos facilitados por el ayuntamiento al más minucioso escrutinio (de lo contrario, sus colegas de Versilia no tendrían la menor tentación de atribuir las cifras ni siquiera a los efectos del “turismo cultural”: Volveremos sobre este punto más adelante), porque el comunicado de 2026 se copió en todas partes sin que nadie pusiera objeciones a las rarezas que alguien acostumbrado a manejar estadísticas culturales debería haber advertido de inmediato.

Hay que señalar enseguida que el comunicado hace referencia a un “informe anual” que, sin embargo, no figura como archivo adjunto en la página del sitio web del municipio que transmite la nota. Y buscando en los meandros del sitio, el informe no se encuentra por ninguna parte. Sin embargo, el lector debe tomar esta información con el beneficio de la duda: puede darse el caso de que no supiéramos sondear las profundidades del sitio oficial, o que tal vez el documento se enviara como archivo adjunto a los colegas que recibieron la nota por correo electrónico. Pero no se trata de eso: primero, porque un ayuntamiento debería poner fácilmente a disposición de todo el mundo los documentos mencionados en una nota. Y segundo, porque aunque el informe se hubiera enlazado en todas partes en la página con el comunicado de prensa, habría tenido poco efecto, ya que todos los periódicos locales se limitaron a citar las cifras mencionadas en la exigua y confusa nota de la administración.

Pietrasanta, Piazza Duomo con las obras de Kan Yasuda (2025). Foto: Walter Sgado
Pietrasanta, Piazza Duomo con las obras de Kan Yasuda (2025). Foto: Walter Sgado

Veamos, pues, en detalle qué información facilita el Ayuntamiento de Pietrasanta. Resumiendo: el “sistema-cultura de Pietrasanta” (sic) registró en 2025 204.602 “presencias” (dentro de un momento pasaremos a otro tema, a saber, lo irritante, ambiguo e inapropiado que resulta este término), “marcando un +10.600 respecto a 2024 y superando en más de 22.000 unidades la cuota de 2023”. El “sistema cultural de Pietrasanta”, según el comunicado, se compone de la Biblioteca Municipal, el Museo de Bocetos, el Museo Arqueológico, el Palacio Panichi (sede del Museo Barsanti), la Casa Carducci y “grandes exposiciones”. Las cifras en detalle: el Museo dei Bozzetti tuvo 64.849 entradas, la Biblioteca Municipal “superó las 17.500”, el Museo Arqueológico las 9.825, y las grandes exposiciones “atrajeron a más de 111 mil personas a las salas de exposiciones del centro cultural ’Luigi Russo’”. Entretanto, el lector mínimamente atento se habrá dado cuenta de la distorsión más evidente (pero también la menos importante), aparte del hecho de que la nota carece de las cifras correspondientes al Palazzo Panichi y a la Casa Carducci (que, de todos modos, suelen ser del orden de unos centenares, por lo que no alteran mucho la balanza): Para algunos sitios se dan cifras milimétricas, precisas y detalladas, mientras que para otros los datos son aproximados (“más de X visitantes”, “han superado los X visitantes”, etc.). Luego, la suma global (que, por si te lo perdiste, nunca puede volver con sólo los números del comunicado, así que hay que contentarse con un cálculo espannométrico) parecería tener en cuenta también a los usuarios de las bibliotecas, pero sumando visitantes de museos y usuarios de bibliotecas en un solo cálculo, a no ser que vayas a una biblioteca a ver exposiciones o entornos monumentales (y este no es no es el caso de la biblioteca municipal de Pietrasanta), significa mezclar manzanas con sillas, por el simple hecho de que las motivaciones que impulsan a una persona a visitar un museo y a acudir a una biblioteca son, y ni siquiera sería necesario especificarlo, radicalmente distintas. Por lo demás, si todo vale, también se podría incluir en el cómputo total, ya que estamos, a los cinéfilos de Pietrasanta, a los espectadores del concierto de Patty Pravo en la Versiliana y a los que acuden al festival del tordello en Capezzano Monte.

Pero también hay algo más. En Pietrasanta, los museos y exposiciones son todos gratuitos. La cuestión, sin embargo, es que cuando se entra en el Museo dei Bozzetti o en las exposiciones del centro “Luigi Russo”, no hay nadie que expida un billete de entrada, ni se pasa por los torniquetes, ni existen, al menos en apariencia, sistemas para marcar las visitas. Hay que añadir un elemento más: el Museo dei Bozzetti y el centro “Luigi Russo” se encuentran en el mismo complejo, el antiguo convento de San Agustín, con la consecuencia de que cuando hay exposiciones hay muchos visitantes que, estando ya en el lugar, van también a visitar el Museo dei Bozzetti. El comunicado municipal no dice cómo se cuentan los visitantes a las exposiciones y al museo (por lo que no nos dice, por ejemplo, si el número es una estimación, o si hay contadores de personas, si hay personas que cuentan con el dedo índice que usan los pastores con las ovejas, si se cuentan las masas que irrumpen en elantiguo convento los días de inauguración se cuentan o se desglosan, etc.), ni tampoco dice si la misma persona que fue a ver la exposición de Kan Yasuda este verano y luego subió a visitar el Museo de Bocetos se cuenta una o dos veces. Y eso no es todo: si uno lo coteja con otros datos, descubre que en Pietrasanta las reglas de las matemáticas siguen direcciones distintas que en el resto del mundo. El comunicado de 2025, por ejemplo, decía que en 2024 las “presencias” eran de 241.449. La administración municipal debería explicar entonces cómo es posible que en 2025, con 204.602 presencias, el “sistema-cultural” de Pietrasanta tuviera, en palabras del ayuntamiento, un aumento de 10.600 personas respecto al año anterior. En teoría, al menos tal y como funcionan las sumas y restas por encima de Montiscendi y por debajo de Focette, 2025 debería haber dado un -37.000 más o menos, pero probablemente el ayuntamiento ha deducido algo de la cifra de este año para 2024: por ejemplo, el comunicado de hace unos días no menciona las iniciativas del Salone dell’Annunziata (donde se celebran conferencias, charlas, presentaciones, etc.), que el año pasado estaban incluidas en el cálculo, mientras que esta vez no se mencionan. Lo cual, sin embargo, confunde aún más las ideas. Y de nuevo, los datos de 2024 sobre los visitantes del Museo dei Bozzetti hablaban de “más de 61.500 presencias”, cuando el informe sobre los museos de la Región de Toscana (elaborado en cualquier caso a partir de datos procedentes de los institutos y sus administraciones) registra un total de 73.048 visitantes.

Ante semejante simplificación y tan fácil comunicación de cifras, sólo hay dos certezas: la primera es que el ayuntamiento de Pietrasanta, en sus comunicados sobre cifras de visitantes a principios de año, hace todo lo posible por ser poco claro e impreciso, ya que transmite datos confusos y aproximados, no explica sus métodos de cálculo, mezcla museos y bibliotecas (y el año pasado también mezcló museos, bibliotecas y salas de conferencias), y no adjunta tablas e informes completos a sus notas (o al menos a las disponibles en su página web). La segunda es que tal vaguedad va acompañada en cualquier caso de una retórica triunfalista abrumadora que no duda en ensalzar las “tendencias de crecimiento”, las “grandes exposiciones”, el “alto nivel de acogida” y el “alto nivel de publicidad”.el “alto nivel de hospitalidad” de la ciudad que, en la exuberancia declamatoria de las notas de prensa municipales, no deja de ser recordada pomposamente como “la pequeña Atenas”.

Por último, hablando de acogida. Hay que señalar que la nota de prensa municipal, al referirse a los visitantes del museo, utiliza un término, “asistencia”, que no es en absoluto neutro ni aséptico, ya que puede confundirse fácilmente con el mismo sustantivo, que al hablar de turismo tiene un significado extremadamente preciso, hasta el punto de que cuando se presentan estadísticas sobre las cifras de la cultura y se quiere ser serio y claro, se habla de ’visitantes’ a los museos. No de “asistencia”. O como mucho se utiliza esta palabra, aunque raramente, como sinónimo de ’visitantes’, pero nunca como unidad principal de medida, porque se corre el riesgo de confundir a los lectores: en turismo, las “presencias” suelen indicar el número de noches que los turistas pasan en los establecimientos de alojamiento (mientras que el término “llegadas” se utiliza para referirse a los turistas individuales que se registran en hoteles o casas de vacaciones). Un registro, por decirlo brutalmente, equivale a una llegada. Si ese registro va seguido de una estancia de tres noches, hablamos de tres presencias. En este caso, hablar de “presencias” en relación con los visitantes de un museo es la mejor manera de embrollar la composición de los flujos aprovechando la proximidad de los términos, sobre todo si las notas llegan luego a una prensa local no especializada que piensa que esas más de “200 mil presencias” están vinculadas al “turismo cultural”, como tituló torpemente Il Tirreno hace unos días, publicando un artículo sin firma que gritaba “El turismo cultural en la ciudad aporta más de 200 mil visitantes”. No: aquí el turismo cultural no tiene nada que ver, porque esa cifra es un dato que, aunque deslizado en un marco narrativo caracterizado por una evidente duplicidad semántica, es pobre de significado. E incluso si fuera un número preciso y fiable, habría que manejarlo con toda cautela, porque el ayuntamiento no revela nada sobre la composición de los flujos: por lo tanto, no podemos saber si de esos 200.000, imaginarios o reales, la mayor parte está formada por extranjeros ávidos de cultura o por asiduos de las exposiciones de Pietrasanta que viven en Querceta o Tonfano. No lo sabemos. No tenemos datos sobre las composiciones. Los únicos datos ciertos son los registrados en los informes del Istat sobre turismo, que hablan de 132.153 llegadas a Pietrasanta en 2024 (y dadas las tendencias y capacidades estructurales de la ciudad, creemos que las cifras para 2025 no serán tan diferentes). Así pues, atribuir al “sistema cultural” de Pietrasanta una cifra que equivale a la totalidad de los turistas que llegan a la ciudad durante el año, más (hemos de suponer, siguiendo el razonamiento) algunas decenas de miles de turistas “de pega” aparentemente motivados por las exposiciones del Sant’Agostino, parece francamente un poco excesivo. Evidentemente, el ayuntamiento es responsable de lo que escribe y no de lo que entienden los periódicos, pero ya que ahora está pasado de moda que la prensa mire los comunicados con lupa, herencia de un pasado mitológico, al menos se podría llegar a un compromiso transmitiendo datos claros y completos. Pero quizá se trate de un deseo ingenuo.



Federico Giannini

El autor de este artículo: Federico Giannini

Nato a Massa nel 1986, si è laureato nel 2010 in Informatica Umanistica all’Università di Pisa. Nel 2009 ha iniziato a lavorare nel settore della comunicazione su web, con particolare riferimento alla comunicazione per i beni culturali. Nel 2017 ha fondato con Ilaria Baratta la rivista Finestre sull’Arte. Dalla fondazione è direttore responsabile della rivista. Nel 2025 ha scritto il libro Vero, Falso, Fake. Credenze, errori e falsità nel mondo dell'arte (Giunti editore). Collabora e ha collaborato con diverse riviste, tra cui Art e Dossier e Left, e per la televisione è stato autore del documentario Le mani dell’arte (Rai 5) ed è stato tra i presentatori del programma Dorian – L’arte non invecchia (Rai 5). Al suo attivo anche docenze in materia di giornalismo culturale all'Università di Genova e all'Ordine dei Giornalisti, inoltre partecipa regolarmente come relatore e moderatore su temi di arte e cultura a numerosi convegni (tra gli altri: Lu.Bec. Lucca Beni Culturali, Ro.Me Exhibition, Con-Vivere Festival, TTG Travel Experience).



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