Venecia, los empresarios compran el busto del Dux Juan II Rincón y lo donan a la Región


Importante gesto de un grupo de empresarios venecianos que han adquirido en el mercado de antigüedades un busto marom del Dux Giovanni II Corner y lo han donado a la Región del Véneto. Se expondrá en Venecia, en el Palazzo Balbi.

Importante gesto de un grupo de empresarios v énetos que adquirieron en subasta un busto de mármol del Dux Giovanni II Cornaro, o Rincón (Venecia, 1647 - 1722) y lo donaron a la Región del Véneto. La obra había desaparecido en el siglo XIX de Ca’ Corner, en San Polo, y se había perdido su rastro. Reaparecida en el mercado de antigüedades, fue entregada a la Región por el empresario Marco Michielli, la Asociación de Hoteleros de Venecia, a través de su presidente Vittorio Bonacini, y el Comité para la Recuperación del busto, representado por el profesor Antonio Scipioni, tras su adquisición en subasta, celebrada en la casa Eurantico de Viterbo el 24 de junio. El busto partía de una base de 18.000 euros y se adjudicó por la suma de 36.000 euros. Ahora permanecerá expuesto en el Palazzo Balbi, sede del gobierno regional del Véneto.

La obra, que puede fecharse a principios del siglo XVIII y procede del taller de la familia de escultores Bonazza, activos en Venecia durante dos siglos, representa al noble veneciano que fue elegido 111º dux, el 22 de mayo de 1709, en la primera votación, con 40 de 41 votos. “La gran calidad de ejecución -escribe Dino Levorato en la descripción del busto en el catálogo de la subasta- es lo que hace de este retrato de mármol una obra maestra de la escultura veneciana de principios del siglo XVIII. El impalpable y virtuoso relieve de los brocados de sus ropajes cosidos con preciosas telas venecianas y el de los bordados de oro del cuerno del dux o, más apropiadamente, del camauro, denotan su riqueza y realeza. El rostro de mármol está animado y ennoblecido por la hábil fragmentación de la luz. Virtuosismos conseguidos con una técnica de retrato de la más alta escuela de Bernini llevada a Venecia por Juste Le Court gracias al encargo de la tumba de otro rinconero: Caterino, que murió heroicamente y fue enterrado por deseo suyo en la basílica del santo en Padua. Y es entre uno de estos escultores donde hay que buscar al autor de esta obra. De su dotadísimo alumno de origen alemán Heinrich Meyring, italianizado Enrico Meringo, reconocemos similitudes estilísticas confirmadas con obras como la estatuaria del altar mayor de San Moisè, la estatuaria de Santa Maria del Giglio y otra para la familia Pisani en la Villa di Stra, éstas en colaboración con otro dotadísimo alumno de Le Court, Giovanni Bonazza”. Según Levorato, es en este taller, o en el del mencionado Enrico Meringo, donde podría identificarse al escultor.

El dux Giovanni II Corner gobernó la Serenissima del 22 de mayo de 1709 al 12 de agosto de 1722. Fue el protagonista de la victoriosa guerra de Corfú contra los turcos en 1716, la última gran victoria de la República laica, para celebrar la cual Antonio Vivaldi compuso la célebre Juditha Triumphans, para muchos el único verdadero himno de la Serenísima. Su dogado también es recordado por formalizar el uso de la peluca en el atuendo de desfile, también utilizada por todos sus sucesores.

Hoy una pieza importante de la historia veneciana y véneta vuelve, después de siglos, a la ciudad a la que estaba destinada y de la que, en tiempos oscuros, fue arrebatada", declaró Luca Zaia, presidente de la Región del Véneto. “Gracias a la sensibilidad y al amor por la cultura de un grupo de venecianos, toda nuestra comunidad recupera la posesión de un precioso testimonio de la Serenísima, denominador común de las tradiciones, las expresiones culturales y la identidad de todos los venecianos. En nombre de toda la Región, expreso mi gratitud por un verdadero acto de amor. La obra permanecerá expuesta en el Palazzo Balbi y nos comprometemos a que nunca más salga de Venecia”.

También estuvieron presentes en la entrega el Presidente del Consejo Regional, los Consejeros de Patrimonio y Turismo, y varios representantes de la asociación VenetiNet, cuyo objetivo es difundir la historia de la región del Véneto y que ha trabajado para salvar la prestigiosa escultura. En este gesto -añadió el Gobernador Zaia- está presente todo ese espíritu véneto que hizo grande el modelo de la Serenissima en el pasado. Hombres y mujeres de acción, que se sienten parte de una comunidad y deciden actuar por ella en primera persona. Aquí nadie ha pensado en crear un movimiento de opinión o de protesta para que las instituciones recuperen la obra. En su lugar, hay un grupo en el que todos, voluntaria y responsablemente, se han puesto la mano en la cartera para que todos recuperen la posesión de una pieza histórica de su vida como pueblo. Así, el busto da testimonio de un pasado ilustre, pero también de un presente de alto sentido cívico".

Imagen: Bottega dei Bonazza, Busto del Dux Giovanni II Cornaro (siglo XVIII; mármol, 96 x 79 cm; Venecia, Palazzo Balbi). Fotografía: G. Palozzi

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