Del 25 de enero al 22 de febrero de 2026 la Sala de Proyectos del MIC Faenza acoge la exposición La porcellana degli hausmaler in Europa nel Settecento, comisariada por Alessandro Biancalana, dedicada a una de las experiencias más fascinantes y menos convencionales de la decoración cerámica europea.
El término Hausmaler, que significa literalmente “pintor a domicilio”, designa a aquellos pintores de porcelana activos en el siglo XVIII que rechazaban el vínculo exclusivo con una fábrica, prefiriendo trabajar de forma autónoma en el seno de sus propios talleres. Se trataba de figuras extremadamente heterogéneas, difíciles de adscribir a una sola categoría: entre ellos había plateros y orfebres, esmaltadores, pintores y, a veces, simples artesanos ambulantes. A menudo mirados con recelo y calificados despectivamente (en Viena como “pintores tramposos”, en Meissen como “pintores chapuceros”), los hausmalers revelaban en cambio un talento creativo considerable y una sorprendente libertad de expresión.
El fenómeno se extendió especialmente en el área alemana, sobre todo en Bohemia y Silesia, pero también se estableció en Inglaterra, donde estos artistas eran conocidos como pintores de tinta, y en Holanda, con una importante presencia femenina. Emblemático es el caso de las hermanas Auffen Werth, Sabina y Anna Elisabeth de Augsburgo, quizá entre las más grandes pintoras de porcelana y loza del siglo XVIII. Algunas ciudades se distinguieron como verdaderos centros de excelencia, dando lugar a tradiciones decorativas reconocibles: Núremberg, Dresde, Augsburgo, Bayreuth y Memmingen representan los lugares donde floreció la actividad de los hausmaler.
A pesar de la hostilidad de las manufacturas oficiales y de los gobernantes, hasta el punto de que algunos de estos artistas acabaron encarcelados precisamente por su actividad independiente, la práctica de los hausmaler no terminó en el siglo XVIII, sino que abarcó todo el siglo XIX con el establecimiento de verdaderos talleres de pintura y llegó hasta la época contemporánea, contribuyendo a mantener viva una tradición fundamental en el campo de la decoración cerámica.
El trabajo de los llamados “pintores caseros” sobre porcelana también hunde sus raíces en una historia más antigua, que se remonta a los decoradores de vidrio del siglo XVI, lo que revela una continuidad técnica y cultural de larga data.
“Alrededor de 1715, fue probablemente Bartholomäus Seuter (1677-1754), orfebre, grabador y colorista de la seda, uno de los primeros artistas en utilizar la recién nacida porcelana europea de Meissen”, señala el conservador Alessandro Biancalana, “ejecutando finas decoraciones chinescas en oro esgrafiado (radiert) en el cuerpo de la porcelana y grandes ramos de flores europeas policromadas en la loza. A partir de ese momento, florecieron los talleres y los decoradores independientes que probaron suerte en esta actividad”.
“Esta exposición”, afirma la conservadora Valentina Mazzotti, “es el fruto de ta ntos años de estudio y coleccionismo, llevados a cabo por Alessandro Biancalana, sobre el tema del hausmaler y anticipa su volumen monográfico que se presentará en el MIC de Faenza el 21 de febrero. Además, el siglo XVIII europeo será un tema de gran interés para el Museo en los próximos dos años y verá la creación de un itinerario expositivo dedicado”.
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| En el MIC Faenza, una exposición sobre la porcelana de los Hausmaler, los pintores a domicilio del siglo XVIII |
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