En Milán, en los espacios de Farsettiarte, se presenta hasta el 25 de marzo de 2026 la exposición Picos blancos y hielos de colores | Vittorio Corsini conversa con Filippo de Pisis, un proyecto expositivo que relaciona obras inéditas de Vittorio Corsini (Cecina, 1956) con cinco pinturas de Filippo de Pisis (Luigi Filippo Tibertelli de Pisis; Ferrara, 1896 - Milán, 1956) realizadas entre 1933 y 1940. La exposición construye una estrecha comparación entre pintura y escultura, memoria y percepción, luz y materia, yuxtaponiendo lenguajes y sensibilidades distantes en el tiempo pero puestos en diálogo directo dentro de un mismo espacio.
El proyecto establece una relación ideal entre los dos artistas que Arianna Baldoni, en el texto crítico que acompaña a la exposición, define como “una danza armoniosa, donde el silencio de uno se convierte en la partitura del otro; un encuentro que atraviesa el tiempo y se basa en una sensibilidad común por el paisaje, la naturaleza muerta y el habitar como espacio vivido y mental”. La exposición parte del interés declarado de Corsini por el artista de Ferrara, madurado desde sus años de formación académica, cuando quedó impresionado por la atmósfera de melancolía que recorre los paisajes y bodegones de de Pisis. Precisamente en estos dos géneros, centrales en la producción del pintor entre los años treinta y cuarenta, se centra la exposición. La comparación se abre con Paisaje en Gers, pintado en 1935 durante una estancia en Gascuña. Corsini responde al lienzo con Casa amarilla en el Gers 2, una pequeña arquitectura de cerámica, abierta y deconstruida, que acentúa el aislamiento y la suspensión sugeridos por la imagen pictórica. Baldoni observa cómo la miniatura arquitectónica adquiere el valor de un espacio ideal, recogido en un volumen impracticable, en reacción a la idea de construcción de edificios y más cerca de un sentimiento de pertenencia y protección.
El diálogo continúa con Paese di Casalecchio (Homenaje a Morandi) de 1940, en el que de Pisis reduce el paisaje a una síntesis esencial. Corsini propone una reinterpretación colocando delante de la imagen una pequeña casa de cristal que actúa como lente óptica, alterando la percepción del cuadro y transformándolo en un lugar amnésico e indistinto. La transparencia del volumen introduce una reflexión sobre el tiempo vivido, sugiriendo una imagen borrosa licuada en tonos brillantes. La naturaleza muerta constituye otro ámbito de comparación. Se exponen dos obras de los años treinta, Naturaleza muerta con conchas y judías, pertenecientes al periodo de plena madurez expresiva de de Pisis. En ellas, los objetos, suspendidos en una atmósfera de melancolía, se convierten en depositarios de la memoria y en signos de fugacidad. Corsini yuxtapone estas imágenes con sus propias plantas de cristal, dispuestas dentro de un recipiente metálico con una fuente de luz. Las formas, similares a hallazgos arqueológicos contemporáneos, adquieren la cualidad de un tesoro devuelto a la luz, en el que el material transparente y el componente lumínico redefinen la relación con el objeto representado. El recorrido se completa con Dalie e gladioli de 1933, considerada una de las cumbres de la pintura floral de de Pisis. Los toques de color vibrante destacan en el espacio como huellas residuales de una presencia. Corsini responde con cuadros monocromos atravesados por dispositivos LED, en los que el gesto pictórico se ralentiza, se analiza y se reconstruye como materia.
“La velocidad, el gesto impulsivo, la pincelada segura y la intencionalidad se han convertido para mí en elementos distintos... la luz amarilla hace evidente la dispersión, la aparición de la pincelada, como si se tratara de un salto cuántico”, explica el artista.
La relación entre palabra e imagen, central en la investigación de Corsini, refuerza el vínculo con de Pisis, que escribió en 1951: “He querido espiritualizar los objetos familiares a mi pintura”. En ambos casos, la imagen se configura como una forma de escritura silenciosa, un espacio en el que la realidad se transfigura en memoria, emoción y pensamiento.
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| Corsini dialoga con de Pisis: confrontación entre pintura y escultura en los espacios de Farsettiarte en Milán |
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