Mantua, tres obras de artistas inspiradas en la obra de Leonardo da Vinci en la Casa del Mantegna


Como parte de las celebraciones del 500 aniversario de la muerte de Leonardo da Vinci, la Casa del Mantegna de Mantua presenta la exposición SIMILITER IN PICTURA. En torno a Leonardo del 20 de octubre de 2019 al 6 de enero de 2020, con obras de Luca Bonfanti (Desio, 1973), Enzo Rizzo (Messina, 1958) y Togo (Enzo Migneco; Milán, 1937) inspiradas en la producción artística y los descubrimientos científicos del gran genio toscano.

La exposición está promovida por la Provincia de Mantua, con el patrocinio del Ayuntamiento de Mantua, a partir de un proyecto de la Asociación Container Lab, con la colaboración y coordinación de Cristina Renso, Klaus Schnappenberger y Andrea Perfetti.

A través de ochenta obras, la exposición presenta la reflexión, profundización y reinterpretación en clave contemporánea en torno a la polifacética figura de Leonardo de los artistas Bonfanti, Rizzo y Togo, acompañadas respectivamente de lecturas críticas de Matteo Galbiati, Alberto Moioli y Elena Pontiggia.

Junto a los cuadros hay treinta reproducciones de las máquinas de Leonardo creadas por Giorgio Mascheroni, flanqueadas por instalaciones de vídeo y pantallas táctiles que integran la observación con contenidos educativos, incluido el vídeo Leonardo narra “La última cena”, creado por Maurizio Sangalli con Massimiliano Loizzi, Marco Ballerini, Alberto Patrucco y Alfredo Colina. Una aplicación interactiva para teléfonos inteligentes permite a los visitantes explorar cada una de las obras expuestas y, a continuación, compartir sus contenidos en las redes sociales con el fin de promover y fomentar la viralización de la cultura. De Leonardo, los tres artistas de la exposición captan cada uno un matiz diferente.

Luca Bonfanti comparte, como subraya Galbiati, una sed de descubrimiento, un deseo incansable de experimentación e investigación, “una curiosidad constante por descubrir el ”funcionamiento“ del mundo y, de forma análoga a la actitud de Leonardo, observa, comprende, analiza, anota”. Esto lleva al artista a pasar de geometrías sólidas a universos surrealistas, en una continua confrontación con el color que se convierte en “voz narrativa”. El signo pictórico, de marcada vocación abstracta y ascendencia, conduce así al artista hacia atmósferas oníricas, íntimas y poéticas, a veces esotéricas, realizadas con una materia densa y vibrante y un uso simbólico del color. De hecho, Bonfanti define en la abstracción “ese amor por las superficies, por la estratificación del color, por la continua reordenación de colores que buscan convertirse en metáfora de nuestro sentir”; de ahí surgen obras que remiten al agua, al aire y a lo invisible que toca al pensamiento y a la intuición. Emblemática en este sentido es la imponente obra La última cena (2015, técnica mixta, acrílico sobre lienzo, 165x300 cm) con su fuerte simbolismo, que a través de la cruz, el brote-esperma, la luz divina y la sala en perspectiva revela diversas fuentes y sugerencias investigadas por el artista, que van desde la Biblia a los Evangelios apócrifos, de los misterios templarios a la masonería, de la teoría de los Anunnaki, los antiguos dioses que vinieron del cielo, a la paleoclásica delos dioses que vinieron del cielo, al paleocontacto y el origen de la vida, y a la famosa obra de Leonardo.

En cambio, en la peculiar expresión informal de Enzo Rizzo, como revela Moioli, “uno se adentra en el mundo de la naturaleza primordial, un viaje reflexivo que el artista emprende en busca de la esencia de los orígenes, un viaje a través de los colores y los retorcidos caminos del alma”. Sus obras dan vida a un flujo cromático que libera la materia, de la que uno no puede sino sentirse atraído e íntimamente implicado, en un círculo de emociones y vibraciones que conectan el lienzo con el observador. Entre el orden y el caos se sitúan las obras del artista, concebidas en el “kairòs”, momento sublime y perfecto del mundo griego en el que los sentimientos se convierten en visión, invitando al observador a una profunda confrontación con el mundo y con su propia interioridad. Así, se repiten los temas de la unidad de los opuestos, la transformación de la materia y el devenir del ser, así como simbolismos vinculados a la vida y la muerte, el nacimiento, la creación y la naturaleza metamórfica, como en su obra In principio era l’Uno (2015, óleo y resina sobre tabla, 160x100 cm). La obra, toda ella interpretada con el uso del color azul en una tonalidad elegida por su fuerte vibración espiritual, se centra en el tema de la unidad de los opuestos y el Uno, el primer principio de la manifestación, en referencia explícita al neoplatonismo, que también influyó en Leonardo.

En los cuadros de Togo, se rinde homenaje a Leonardo a través de los temas del vuelo y del agua, ambos reelaborados con un signo muy personal. El primero es un recuerdo, un deseo autobiográfico del artista cultivado a través de la imaginación, que en sus obras se convierte en un sueño o en un signo evocado por un ala de murciélago o una mariposa, como en Il primo volo - omaggio a Leonardo (2018, óleo y acrílico sobre lienzo, 160x200 cm), donde la idea del vuelo, simulada por los estudios de Leonardo, emerge dentro de un paisaje natural traducido en formas geométricas en las que el mar es sugerido por sus olas blancas. El tema del agua, por su parte, forma abierta por excelencia, se convierte para el artista en elemento rítmico y forma cerrada, como en el ciclo de las cerraduras. En La chiusa (2019, óleo y acrílico sobre lienzo, 100x120 cm, en la imagen), de hecho, el artista aborda un tema muy querido por Leonardo: el río Adda que fluye entre paisajes de corte geométrico y en el que el curso del canal es la suma de dos trapecios. En estas obras, Togo parece buscar el orden en el espectáculo de la naturaleza, lejos del caos primordial, restaurándolo con colores vivos, propios de un expresionismo mediterráneo que comunica la violencia de los sentimientos, donde el azul compite con el rojo por captar la luz y el negro se convierte en el más brillante de los colores. En Togo, como sostiene Pontiggia, “el fantasma vinciano no es más que un noble pretexto para un ejercicio de pintura elevado, intenso y, sobre todo, autónomo”.

Para profundizar en el discurso que propone la exposición sobre las reproducciones de Giorgio Mascheroni, durante la muestra se organizarán visitas guiadas a cargo de Alkémica Cooperativa Sociale Onlus, que para la ocasión presentará excepcionalmente algunos instrumentos científicos de los siglos XVIII y XIX inspirados precisamente en las máquinas de Leonardo, procedentes del Gabinete de Física del Liceo Virgilio de Mantua. También está abierto a estudiantes y aficionados el taller didáctico-educativo Leonardo: le macchine, le idee, le visioni, un recorrido de lectura de las máquinas de Leonardo destinado a mostrar sus implicaciones en el pensamiento moderno. La exposición va acompañada de un amplio catálogo publicado por Scripta Maneant con textos críticos de Matteo Galbiati, Alberto Moioli y Elena Pontiggia.

Notas biográficas . Luca Bonfanti nació en Desio(MB) en 1973. Pintor, escultor, fotógrafo y músico, como artista autodidacta comenzó su formación “en el taller” siguiendo las enseñanzas de algunos de los principales artistas contemporáneos de Milán, y luego impulsó su investigación para expresarse con diferentes lenguajes. Ganador de premios y galardones en concursos nacionales e internacionales, cuenta con más de 50 exposiciones individuales en Italia y en el extranjero, así como prestigiosos proyectos plurianuales en toda Italia. En 2014, con motivo de la Expo 2015, fundó la asociación Container Lab.

Enzo Rizzo nació en Messina en 1958. Tras viajar por Oriente y Oriente Medio, se instaló en Milán en 1985, ciudad que abandonó tras muchos años en favor de un tranquilo pueblodel Oltrepò Pavese.

Desde 1982 ha expuesto en exposiciones individuales y colectivas en Italia y el extranjero, como en Ginebra, Nueva York, Mesina, Roma, Milán, Praga, París y Taormina. Sus obras forman parte de importantes colecciones públicas y privadas.

Enzo Migneco, alias Togo, nació en 1937 en Milán, donde vive y trabaja. A partir de 1957 se dedica a la pintura y a finales de los años sesenta comienza sus investigaciones en el campo del grabado. Ha expuesto con destacados comisarios en importantes sedes públicas y privadas de Italia y el extranjero, como Milán, Ferrara, Breslavia(Polonia), Helsinki(Finlandia), Taipei en el marco de la Bienal Internacional del Grabado, Perth(Australia), Mesina, Roma, Soncino, Palermo, Nueva York, el Parlamento Europeo de Bruselas y la 54 Bienal de Venecia.

Giorgio Mascheroni(Cantù, 1941-2018) fabrica máquinas que expresan de forma clara y tangible el tema de sus estudios centrados en la naturaleza, el hombre y sus creaciones. Inicialmente reprodujo a escala algunas máquinas para trabajar la madera, y después se acercó a Leonardo estudiando e inspirándose en sus numerosos dibujos. Cada obra está hecha a mano con materiales reciclados, reutilizados para ser lo más respetuosos posible con el medio ambiente y la ecología.

Para más información, visite el sitio web oficial de la Casa del Mantegna.

Mantua, tres obras de artistas inspiradas en la obra de Leonardo da Vinci en la Casa del Mantegna
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