Las desconcertantes declaraciones de Ilaria Borletti Buitoni sobre MiBAC y el voluntariado


Las desconcertantes declaraciones de Ilaria Borletti Buitoni sobre el voluntariado en el Ministerio de Cultura

Desde hace días hay polémica en torno a la Noche de los Museos, el evento que se celebrará el sábado 18 de mayo: a través de un post en Facebook (posteriormente eliminado), el Ministerio de Patrimonio Cultural había solicitado de hecho el apoyo de organizaciones de voluntarios para garantizar la realización del evento, desatando las protestas de los profesionales del sector del patrimonio cultural. No voy a discutir lo inadecuado que resulta confiar a voluntarios tareas que requieren competencias específicas que los profesionales obtienen tras años de estudio y experiencia (por ejemplo, la figura del guía), y por otra parte huelga decir que el voluntariado desempeña un papel importante si se utiliza de la forma adecuada (por ejemplo, en la organización de eventos paralelos que escapan a la competencia de los profesionales, o si tiene por objeto enriquecer a quienes lo practican para prepararlos para un futuro -¡y seguro!)

También me parece disparatada la posible aparición de una “guerra” entre profesionales y voluntarios: no debería ser el voluntario el objetivo de las luchas de los profesionales, sino la política, plenamente representada por Ilaria Borletti Buitoni, que ayer mismo, en su página web, publicó un post titulado “Voluntarios de la cultura”, con declaraciones desconcertantes. Ilaria Borletti Buitoni dice: “Sólo quiero recordar a todos que, de 2000 a 2013, el porcentaje de gasto público asignado a la cultura ha caído del 0,39% al 0,22% y el número de recursos empleados por el Ministerio ha disminuido en unos 3.000, debido a decisiones políticas atribuibles tanto a gobiernos de centro-derecha como de centro-izquierda. [...] Lo que hace falta es una inversión real y sustancial de la tendencia, que lleve a considerar la actividad de protección y valorización del patrimonio nacional como central para el desarrollo del país. Una vez cambiado este contexto, poder dar por fin perspectivas de empleo a las personas que han invertido en formación cultural, como arqueólogos o historiadores del arte, se convertirá no sólo en algo posible, sino en una prioridad”.

De este post se desprenden algunos detalles verdaderamente inquietantes. En primer lugar: si Borletti Buitoni dice que en el futuro “dar por fin perspectivas laborales a las personas que han invertido en una formación cultural [...] será no sólo posible sino prioritario”, ¿significa esto que ahora es imposible que los arqueólogos y los historiadores del arte encuentren trabajo? ¿Significa esto que, a falta de una remuneración sacrosanta, figuras profesionales indispensables como los arqueólogos y los historiadores del arte pueden ser sustituidos por voluntarios? O peor aún, ¿que se puede prescindir de ellos? Si no hubiera arqueólogos e historiadores del arte debidamente remunerados, no habría patrimonio artístico y cultural que proteger, valorizar, difundir... ni siquiera vincular al turismo. Sin arqueólogos e historiadores del arte, no sólo faltaría cultura y educación, no sólo se empobrecería cada vez más la sociedad y se extendería la ignorancia y el incivismo, sino que habría menos trabajo para hoteleros, restauradores, agencias de viajes, guías, animadores turísticos y todos los que trabajan en el sector turístico, con todo lo que ello conllevaría.

En segundo lugar: Ilaria Borletti Buitoni dice que el tema se convertirá en una “prioridad” en el futuro, y esto es lo más contradictorio que puede salir de las palabras de una figura institucional. ¡Es un disparate! Del Vocabulario Treccani: prioridad y “anteponerse a otro u otros, por importancia, rango, dignidad; poseer un valor fundamental, o superior a otro”. ¿Cómo puede un asunto convertirse en prioritario? Si se reconoce la importancia del asunto, significa que ya es prioritario, no puede haber una “prioridad futura”. De lo contrario, significa que para Ilaria Borletti Buitoni, el problema no es importante por ahora, y una vez que se hayan resuelto otros problemas (¿cuáles?) en el presente, entonces se podrá pensar en reconocer la profesionalidad de los arqueólogos e historiadores del arte.

Tercero: Ilaria Borletti Buitoni dice que “necesitamos un giro real y sustancial que lleve a considerar la actividad de protección y valorización del patrimonio nacional como central para el desarrollo del país”. Recordemos que Ilaria Borletti Buitoni ocupa el cargo de subsecretaria de la MiBAC: invertir la tendencia es precisamente su tarea, su deber institucional, y ella personalmente debe proponer formas y métodos para invertir la tendencia. No se puede decir que “una vez cambiado este contexto, poder dar por fin una perspectiva laboral a las personas que han invertido en una formación cultural [...] se convertirá no sólo en posible, sino también en una prioridad”. ¿Quién debe cambiar este contexto? La tarea de un responsable ministerial es afirmar con decisión la importancia de los problemas de su sector y trabajar para resolverlos. Y, sobre todo, considerar los problemas que aquejan a la cultura como una auténtica prioridad para el desarrollo del país.

Y albergar algunas dudas sobre esta firmeza por parte de Ilaria Borletti Buitoni es más que legítimo. No sólo por el tono del post. En una entrevista en el programa Anteprima News de Radio Monte Carlo (10 de enero de 2013), la entonces autodestituida presidenta de la FAI le dijo a Beppe Severgnini, que le hacía preguntas: “Creo que la cultura es, por supuesto después del trabajo, por supuesto después de la emergencia de nuestras cuentas, por supuesto después de otras emergencias, una de las grandes prioridades del país”. Puedes escuchar la entrevista en este enlace. Además de un conflicto semántico (no se puede llamar prioridad a algo que viene después ) se puede encontrar en las palabras de Ilaria Borletti Buitoni más de un motivo para estar preocupados. Si un subsecretario, y por tanto una figura que debería trabajar firmemente por su causa, cree que la cultura debe situarse “después de otras urgencias” (pero ya digo que incluso la idea de hacer un ranking de prioridades es algo inconcebible), realmente no hay motivos para estar tranquilos. Entre otras cosas porque la visión de la cultura de Ilaria Borletti Buitoni contrasta fuertemente con la de Massimo Bray: cómo pueden coexistir dos personalidades tan distantes al frente de un ministerio es una buena pregunta. Sólo cabe esperar que prevalezca la línea del ministro, que tras haber declarado sus intenciones y haber demostrado su cercanía a los ciudadanos y a los profesionales del sector, ahora está llamado a actuar en primera línea.


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