En marzo sale el número 29 de Finestre sull’ Arte Magazine, la revista trimestral en papel de Finestre sull’Arte. Para este nuevo número, Finestre sull’Arte ha decidido dedicar todo el número a un tema amplio y crucial como es el paisaje. Un tema que atraviesa los siglos, cambia con las sensibilidades y las ideologías, está cargado de significados políticos y morales, y que hoy más que nunca se impone como terreno de confrontación entre historia y contemporaneidad.
Con sus 176 páginas encuadernadas en rústica fina, acompañadas de imágenes impresas de gran calidad y artículos monográficos, el nuevo número confirma el enfoque editorial de la revista: estudio en profundidad, rigor científico y una mirada capaz de entrelazar épocas y lenguajes diferentes. Puede suscribirse(haciendo clic aquí) a un coste de 39,90 euros al año, recibiendo cuatro números, o adquirir un ejemplar suelto por 10,90 euros. Para suscripciones y pedidos anticipados hay tiempo hasta el 22 de febrero.
El dossier se abre con la actualidad. Ilaria Baratta escribe un análisis sobre la remodelación de la Pinacoteca Civica de Ancona, una intervención que se convierte en una oportunidad para reflexionar sobre cómo la nueva disposición del museo construye el relato de la ciudad. También en la sección de Noticias, prosigue el debate sobre el reconocimiento del arte contemporáneo italiano en el extranjero iniciado en el número 28, un debate en el que participan estudiosos y profesionales del sector y que devuelve una imagen articulada de las tensiones y oportunidades del sistema artístico nacional.
El corazón del número, sin embargo, se confía a la sección “Obras y artistas”, donde el paisaje se convierte en espejo de las inquietudes y visiones del mundo. La portada, firmada por Noemi Capoccia, está dedicada a Thomas Cole, fundador de la Escuela del río Hudson. En sus paisajes, la grandeza de la naturaleza se entrelaza con la meditación sobre la fugacidad de las civilizaciones: la utopía que se eleva y cae se convierte en una parábola universal, un cuento moral confiado a la luz y a la inmensidad del espacio.
Jacopo Suggi, por su parte, aborda el tema del paysage moralisé, cuestionando el momento en que el paisaje deja de ser mera escenografía para adquirir un valor ético y simbólico. Ilaria Baratta vuelve con un estudio en profundidad de los paisajes impresionistas de Alfred Sisley, en medio de atmósferas suspendidas y variaciones luminísticas que dan cuenta de la fragilidad del momento. Giorgio Dellacasa se remonta a los orígenes de la pintura de paisaje, conduciendo al lector al universo de Albrecht Altdorfer y de la Escuela del Danubio, donde la naturaleza se impone como protagonista absoluta, capaz de sobreponerse a la presencia humana y de redefinir la relación entre figura y entorno. Por último, Federico Giannini redescubre la figura de Antonio Fontanesi , leyéndolo como pionero de una pintura de paisaje que anticipa la sensibilidad divisionista y abre el camino a nuevas investigaciones sobre la representación atmosférica.
El viaje continúa con el Grand Tour, que conduce a la Stanza dei Paesi (Sala de los Países) del Casino Ludovisi, un lugar donde el paisaje se convierte en decoración culta e instrumento de representación del poder y del gusto aristocrático. Un entorno que atestigua cómo la representación de lugares, reales o imaginarios, ha sido uno de los lenguajes privilegiados de la cultura europea a lo largo de los siglos.
La sección Salón Contemporáneo trae el discurso al presente, demostrando cómo el paisaje sigue siendo un campo fértil de experimentación. Las cartografías emocionales de Jules de Balincourt, narradas por Emanuela Zanon, oscilan entre el deseo de evasión y el sentimiento de alienación, en un mundo globalizado y fragmentado. Carlo Alberto Bucci se centra en las investigaciones de Giovanni Frangi, en las que el paisaje traspasa sus límites tradicionales para convertirse en vibrante materia pictórica. Tristana Chinni explora la obra de Alice Faloretti, que empuja “más allá del paisaje” cuestionando cómo éste se convierte en un instrumento visual abierto, mientras que Federica Schneck analiza los escenarios icónicos y desorientadores de Giuseppe Veneziano, donde la cultura pop y la historia del arte se entrecruzan en una reflexión sobre el presente.
Cierra el número, en la sección Lejos de los focos, un ensayo de Maurizio Cecchetti dedicado a La balsa de la Medusa de Théodore Géricault. El célebre cuadro se relee como una metáfora de Occidente a merced del Océano: un paisaje marino que no es un simple telón de fondo, sino un teatro trágico, un espacio simbólico en el que se consuma la deriva de toda una civilización.
Con este número, la revista Finestre sull’Arte confirma su vocación de construir recorridos temáticos sólidos y coherentes, capaces de unir pasado y presente bajo un mismo prisma crítico. El paisaje, lejos de ser un género menor o puramente descriptivo, emerge como una clave privilegiada de lectura de las transformaciones de la sensibilidad artística y, en filigrana, de la propia sociedad. Una invitación a mirar no sólo lo que nos rodea, sino el modo en que elegimos representarlo.
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| Ya está en la calle el número 29 de la revista Finestre sull'Arte, dedicado al paisaje |
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