Cómo la pandemia devastó el trabajo y el disfrute cultural. 55.000 personas menos empleadas


Las medidas adoptadas para contrarrestar Covid-19 han devastado el trabajo cultural y el disfrute de la cultura: 55.000 personas menos empleadas y una participación que cae del 35,1% al 29,8%. La mayoría de los afectados son mujeres. Las visitas a museos son las actividades que más han disminuido.

La pandemia de los dos años ha golpeado duramente al mundo de la cultura en todas sus formas, en términos económicos, de empleo y de fructificación. Es una constatación fácil de deducir por todos, pero ahora llega, sin piedad, la fotografía tomada porel ISTAT que, con la presentación del noveno informe Bes - Benessere Equale e Sostenibile (Bienestar Justo y Sostenible ), certifica la herida que se ha abierto en los últimos 24 meses en todas sus dimensiones. El desplome de la participación cultural ha ido acompañado de la consiguiente pérdida de puestos de trabajo, cuantificada en 55.000 en dos años.

Las cifras se dieron a conocer el jueves 21 de abril en una presentación a la prensa. El volumen (242 páginas) ofrece una visión de conjunto de los 12 “ámbitos” en que se divide el bienestar (Salud; Educación y formación; Trabajo y conciliación del tiempo de vida; Bienestar económico; Relaciones sociales; Política e instituciones; Seguridad; Bienestar subjetivo; Paisaje y patrimonio cultural; Medio ambiente; Innovación, investigación y creatividad; Calidad de los servicios) a partir de 153 indicadores, analizados en su evolución durante los dos años de pandemia, 2020, año del choque de la emergencia sanitaria, y 2021, año de la recuperación económica y del empleo, examinando las diferencias entre los distintos grupos de población y entre territorios.

La pandemia COVID-19 ha modificado profundamente muchos aspectos de la vida cotidiana de las personas, las familias, la organización de la sociedad y el mundo del trabajo, dando lugar a nuevas estructuras y a continuos cambios que, de un tiempo a esta parte, han afectado a la salud, la educación, el trabajo, el medio ambiente y los servicios y, como consecuencia, al bienestar de las personas. Entre las cosas que destaca el Informe, el porcentaje de adolescentes insatisfechos con puntuaciones bajas en salud mental se ha duplicado: eran el 3,2% del total en 2019, el 6,2% en 2021. Se trata de unos 220 mil jóvenes de 14 a 19 años que dicen estar insatisfechos con su vida y se encuentran, al mismo tiempo, en una condición de bajo bienestar psicológico. De hecho, el bienestar psicológico de los jóvenes de 14 a 19 años ha empeorado en 2021. La puntuación para este grupo de edad ha descendido a 66,6 sobre 100 para las chicas (-4,6 puntos en comparación con 2020) y a 74,1 para los chicos (-2,4 puntos en comparación con 2020). En los años de pandemia, son precisamente los jóvenes de entre 14 y 19 años los que han experimentado un “deterioro significativo de la satisfacción vital, al caer el porcentaje de muy satisfechos del 56,9% en 2019 al 52,3% en 2021”.

Visitantes de la Galería Borghese en 2020 el día de la reapertura tras el cierre
Visitantes de la Galería Borghese en 2020 el día de la reapertura tras el cierre

Pasemos aquí a analizar lo que concierne a la cultura, empezando porel empleo, que al final del segundo año de la crisis pandémica calcula 55.000 menos, con una pérdida relativa del -6,7% entre 2019 y 2021, más del doble de la contracción del número total de ocupados (-2,4%).

Con las restricciones en los locales culturales para contrarrestar la pandemia, la participación cultural fuera del hogar en los 12 meses anteriores a la entrevista cae del 35,1% al 29,8% entre 2019 y 2020, y se desploma al 8,3% entre 2020 y 2021. Cae tanto para hombres como para mujeres, pero de forma más pronunciada para estas últimas: -22,5 puntos porcentuales respecto a 2020 y -20,5 entre los hombres. “Las mujeres”, comentó la directora central del ISTAT, Linda Laura Sabbadini, durante la presentación del informe, “después de haberse caracterizado desde 2017 por niveles de participación cultural fuera del hogar superiores a los de los hombres, en 2021 se realinearán con los varones (mujeres 8,1 %; hombres 8,5 %), perdiendo así la ventaja adquirida anteriormente”.

Entre 2019 y 2020, las reducciones más pronunciadas afectan al disfrute de representaciones teatrales y a ir a un museo o exposición (que pierden alrededor de 4,5 puntos porcentuales). En 2021, el disfrute de museos/exposiciones y de yacimientos arqueológicos y monumentos, aunque afectaron a un porcentaje mayor de personas que las otras formas de participación cultural consideradas (8,9% y 10,3% respectivamente), fueron las actividades que más disminuyeron (-18,4 puntos porcentuales la primera y -15,4 puntos porcentuales la segunda).

La distribución de la participación cultural fuera del hogar por grupos de edad muestra una curva que se aplana gradualmente entre 2020 y 2021 en las edades más jóvenes, que se caracterizan por tener mayores niveles de participación cultural, pero que en los años de la pandemia experimentaron las mayores reducciones, acercándose cada vez más a los demás grupos de edad.

En 2020 y 2021 se constata que la disminución de la participación cultural fuera del hogar es generalizada en todo el país, aunque en ambos años se confirman mayores niveles de participación en las regiones del Centro-Norte que en el Sur.

Fig. 6 del informe Istat
Fig. 6 del informe Istat
Fig. 7 del informe Istat
Fig. 7 del informe Istat
Fig. 12 del informe Istat
Fig. 12 del informe Istat

En 2020 había 3.924 (-19,6% respecto al año anterior) estructuras de exposición permanente abiertas al público al menos una parte del año (1,3 por cada 100 kilómetros cuadrados entre museos y galerías, zonas arqueológicas y parques, monumentos y conjuntos monumentales); éstas acogieron a más de 36 millones de visitantes (-72,3% respecto al año anterior) en los periodos no sujetos a las restricciones para contener la pandemia.

Nuestro país se caracteriza históricamente por una difusión capilar de los equipamientos museísticos (más de un tercio ubicados en municipios de hasta 5.000 habitantes y casi un 40% también en zonas de difícil acceso) pero también por una fuerte concentración de flujos: sólo el 12,0% de los equipamientos se localizan en ciudades metropolitanas, que sin embargo acogen al 43,0% de los visitantes en 2020, mientras que cerca del 70% se concentran en municipios polos, más accesibles. Es evidente, por tanto, cómo el déficit de infraestructuras contribuye a limitar el pleno disfrute de una parte importante del patrimonio museístico. En 2020, el indicador de densidad y relevancia del patrimonio museístico muestra una distribución territorial menos concentrada que en 2019 (Figura 7).

Por tanto, el impacto de la pandemia fue grave, a pesar de que el 92,0% de las instalaciones ofrecían acceso físico a los visitantes durante al menos parte del año y cerca del 30% ofrecían la posibilidad de disfrutar de las colecciones a través de visitas virtuales a los espacios expositivos.

De las siete regiones por encima del valor medio (1,3 por 100 km2), las tradicionalmente más visitadas por el turismo internacional (Lacio, Toscana, Campania y Véneto) registraron las mayores pérdidas. En este marco bastante excepcional, las regiones del Nordeste (en particular, la provincia autónoma de Trento y Friul-Venecia Julia) y el Valle de Aosta parecen haber resistido mejor, manteniendo valores comparativamente elevados del indicador y variaciones positivas con respecto al año anterior. La recuperación de los flujos prevista para los próximos años debería ir acompañada de una estrategia de redistribución que permita revalorizar en mayor medida los centros menores, reduciendo la presión antrópica sobre los grandes “imanes” del turismo internacional. Algunas de las iniciativas de presentación de equipamientos ya puestas en marcha en 2020 van en esta dirección: los museos han activado al menos

una actividad online para los usuarios utilizando personal interno que ya disponía de las competencias profesionales necesarias (en el 85,4% de los casos), invirtiendo en la formación de nuevas figuras profesionales (11,7%) o adquiriendo figuras profesionales externas (24,3% de los casos); prevén prioritariamente recuperar y reforzar la relación con el público asistente a través de entradas integradas, promociones o accesos facilitados (29,2% de los equipamientos) y prevén invertir en la organización de flujos y accesos en seguridad (12,2%)

En 2019, el gasto público en cultura y paisaje sigue siendo de los más bajos de Europa en relación con el PIB (0,4% frente a una media de la UE27 del 0,6%). El gasto municipal en cultura se mantiene estable (19,9 euros per cápita), con una brecha muy amplia entre el Norte y el Sur (respectivamente 25,8 euros per cápita frente a 9,3).

Podemos hablar, por tanto, de un empobrecimiento global de la sociedad italiana, y la cultura se encuentra sin duda entre los sectores más afectados por la crisis pandémica. Donde ya hemos pasado puntos de no retorno, como la inevitable difusión del cine a domicilio, que establece condiciones negativas para el renacimiento del cine en las salas. De ello informaba el 6 de febrero la crónica de Roma del “Corriere della Sera”, con una investigación de Flavia Fiorentino en la que informaba del cierre de 30 cines y del hundimiento de la taquilla “la taquilla ha caído un 70 %, desde enero de 2019” hasta la fecha, debido a las televisiones temáticas y a los sitios de visionado en streaming.

En 2021, mientras que la lectura de al menos 4 libros al año se mantuvo estable en comparación con 2020 (22,9 %), la lectura de periódicos 3 o más veces a la semana disminuyó (del 24,8 % al 23,2 %), lo que hace que el indicador global de lectura baje (36,6 %, fue del 38,2 % en 2020). En 2021, el 7,4 % de los mayores de 3 años acudió a la biblioteca al menos una vez en los 12 meses anteriores a la entrevista, confirmando el descenso iniciado en 2020 tras las restricciones provocadas por la pandemia (bajó del 15,3 % en 2019 al 12,2 % en 2020).

“El panorama general es compuesto, y sigue ensombrecido por la pandemia”, explicó el presidente del ISTAT , Gian Carlo Blangiardo, para quien “muchas brechas se han mantenido o incluso ampliado”, y entre ellas está la del gasto de los municipios en cultura, para la que la brecha es claramente ventajosa para el Centro-Norte“. Blangiardo pidió ambición para elaborar estrategias e invertir en los jóvenes y entender que ”las políticas para el bienestar de los jóvenes son políticas para el bienestar de todo el país“, y que no necesitamos medidas transitorias, sino ”reconstruir las bases estructurales de este bienestar".

Para los jóvenes, el porcentaje de visitas a museos pasa del 31,8% en 2019 al 27,3 en 2020 y al 8,9% en 2021. Para el teatro, pasa del 20,3% al 15,7 y al 2,9 en 2021. La participación cultural en su conjunto pasa del 35,1% en 2019 al 29,8 en 2020 y al 8,3% en 2021.

Los datos presentados en este informe marcan quizás uno de los puntos más bajos para la cultura en la Italia republicana y ciertamente exigen un gran compromiso por parte de los implicados en el sector para el futuro próximo. Es necesario volver a empezar y, probablemente, también replantearse la oferta cultural a proponer para ir más allá de los tópicos habituales y ser innovadores aunque hablemos del pasado. El reto para el mundo de la cultura radica en tener que reinventarse tras la resaca de sobreturismo prepandémico y la abstinencia forzada de los dos últimos años, que han cambiado la percepción de la realidad, los hábitos y la forma de gastar el tiempo y los recursos de la gente.


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