El tema televisivo que acompaña las retransmisiones diarias en directo de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 en Milán Cortina ha acabado en el centro de una polémica sobre la relación entre la fidelidad filológica de la obra de arte y la necesidad de una difusión mundial. En el centro del debate se encuentrael Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci, obra maestra del Renacimiento y símbolo universal de las proporciones humanas, que aparece visiblemente alterado en el clip gráfico de apertura. Aunque se ha mantenido la estructura del dibujo original para representar la excelencia del italianismo y la armonía del cuerpo atlético, se han eliminado los genitales masculinos de la animación digital. El cambio, que al principio pasó casi desapercibido debido a la velocidad de las secuencias, saltó a la opinión pública gracias a un análisis de Elisa Messina, del Corriere della Sera, que puso de relieve la discrepancia entre el canon de Leonardo y la versión televisiva. La noticia se convirtió rápidamente en un caso político y cultural que traspasó las fronteras nacionales y atrajo la atención de publicaciones internacionales como The Guardian.
La obra de Leonardo, que en la intención original del genio de Vinci pretendía representar la unión simbólica entre el microcosmos humano y el macrocosmos universal a través de las figuras geométricas del círculo y el cuadrado, se utiliza en el tema musical como punto de partida de una transformación fluida. En el vídeo, las líneas del dibujo evolucionan para dar forma a las siluetas de patinadores, esquiadores y otros protagonistas de las disciplinas invernales. Sin embargo, aunque la animación traza con precisión la musculatura y los rasgos somáticos definidos por Leonardo, la zona pélvica aparece blanqueada, como informa Corriere delle Sera, lo que convierte al hombre del Renacimiento en una figura asexuada similar a un maniquí contemporáneo. La elección gráfica ha suscitado interrogantes sobre la naturaleza de la decisión, oscilando entre la hipótesis de un exceso de prudencia respecto a la normativa internacional y el temor a herir la sensibilidad de los mercados televisivos más conservadores. Desde el punto de vista de la responsabilidad editorial y de producción, se puso de manifiesto que el clip no fue realizado directamente por Rai. La autoría del contenido, según informa el periódico, corresponde a Olympic Broadcasting Services, el organismo que se ocupa de la producción de las señales de televisión y proporciona los materiales oficiales a todas las emisoras titulares de derechos en todo el mundo. La Rai, como emisora nacional, recibió y utilizó el paquete gráfico oficial preparado por el centro de producción olímpico. Sin embargo, el hecho es que el clip fue visto y aceptado por las oficinas técnicas y la alta dirección de la televisión estatal, que no pusieron objeciones a la integridad de la obra maestra de Leonardo antes de su emisión.
El reglamento del Comité Olímpico Internacional (COI) impone normas muy estrictas sobre la difusión de contenidos, prohibiendo terminantemente las imágenes que puedan interpretarse como explícitamente sexuales. La norma, concebida para un uso universal que incluye culturas y legislaciones muy diversas, parece haberse aplicado de forma extensiva incluso a una obra de arte de quinientos años de antigüedad, universalmente reconocida por su valor científico y anatómico más que erótico. El debate se trasladó rápidamente al plano institucional, con preguntas parlamentarias que cuestionaban también al Ministerio de Cultura. De hecho, los defensores de la oposición han pedido que se aclare la legitimidad de tal alteración, preguntando si los custodios legales de la obra original habían concedido autorización para una manipulación tan radical de la forma gráfica de Leonardo.
"La página web del Corriere della Sera denuncia un hecho muy grave: en el tema de la RAI de los Juegos Olímpicos de Milán Cortina, elHombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci ha sido manipulado y censurado, con la eliminación de los genitales presentes en la obra original", afirma Irene Manzi, líder del grupo del Partido Democrático en la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados a través de un comunicado. Nos encontramos ante una elección incomprensible e inaceptable: ¿realmente la Rai puede modificar a Leonardo? ¿Es posible que el director deportivo de la Rai, Petrecca, autorice todos los días la emisión de una versión alterada de uno de los símbolos universales del arte renacentista? La Rai, que en su día fue considerada la empresa cultural más importante del país, no puede reducirse a intervenir en una obra maestra que pertenece al patrimonio mundial. Alterar el arte significa humillarlo, empobrecerlo y, desde luego, no protegerlo. El servicio público tiene el deber de valorizar nuestra historia y nuestra identidad, no de reescribirlas mediante una excesiva prudencia o interpretaciones burocráticas de la normativa. Pedimos a la RAI que aclare inmediatamente los motivos de esta decisión. Y pedimos al Gobierno, empezando por el presidente Meloni, que ponga fin a estos continuos desatinos que dañan la credibilidad cultural de Italia. ¿De verdad el ministro Giuli no tiene nada que decir ante esta vergüenza para nuestro patrimonio cultural? No podemos presentarnos al mundo censurando a Leonardo precisamente durante las Olimpiadas".
El caso del Hombre de Vitruvio castrado trae a la memoria episodios anteriores de revisionismo estético aplicado al patrimonio artístico italiano con fines promocionales o televisivos. Recordemos, por ejemplo, el uso de la Venus de Botticelli en contextos publicitarios en los que la desnudez original se disimulaba con ropa contemporánea. En el contexto olímpico, la decisión de suprimir los rasgos anatómicos masculinos aparece como un intento de neutralizar la imagen para hacerla conforme a una estética global libre de elementos perturbadores, aun a costa de sacrificar la verdad histórica de la obra de arte. Esta cuestión plantea un profundo interrogante sobre la protección de la integridad de las obras de arte cuando se transforman en instrumentos de comunicación de masas, donde la frontera entre la adaptación técnica y la distorsión del significado original se vuelve extremadamente delgada y problemática para los críticos de arte.
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| El Hombre de Vitruvio censurado en el tema de los Juegos Olímpicos de Milán Cortina se convierte en un caso internacional |
El autor de este artículo: Noemi Capoccia
Originaria di Lecce, classe 1995, ha conseguito la laurea presso l'Accademia di Belle Arti di Carrara nel 2021. Le sue passioni sono l'arte antica e l'archeologia. Dal 2024 lavora in Finestre sull'Arte.Advertencia: la traducción al español del artículo original en italiano se ha realizado mediante herramientas automáticas. Nos comprometemos a revisar todos los artículos, pero no garantizamos la ausencia total de imprecisiones en la traducción debidas al programa. Puede encontrar el original haciendo clic en el botón ITA. Si encuentra algún error, por favor contáctenos.