El panorama de las relaciones internacionales sufrió una transformación radical el 7 de enero de 2026, cuando el presidente estadounidense , Donald Trump, firmó un memorando presidencial por el que sancionaba la retirada formal de Estados Unidos de nada menos que 66 organizaciones internacionales, entre ellas algunas relacionadas con la cultura: entre ellas, el Centro Internacional de Estudios de Preservación y Restauración de Bienes Culturales (ICCROM, principal organismo internacional dedicado a la preservación y conservación), la Federación Internacional de Consejos de las Artes y Agencias Culturales, y el Instituto Panamericano de Geografía e Historia. Esta maniobra, que afecta tanto a organismos afiliados a la ONU como a organizaciones independientes, es la culminación de un proceso de revisión iniciado a principios del mandato presidencial para evaluar, en los documentos firmados por el Estado de Trump, la conformidad de estas instituciones con los intereses nacionales estadounidenses. Según la posición oficial expresada por la Casa Blanca, estas entidades ya no servirían a los objetivos estratégicos de Estados Unidos porque, se lee de forma oficial, “promueven agendas globalistas a expensas de las prioridades estadounidenses, o abordan cuestiones importantes de forma ineficaz o ineficiente, y los dólares de los contribuyentes estadounidenses están mejor asignados de otras formas para apoyar misiones relevantes.”
El documento firmado por el Presidente exige a todos los departamentos y agencias gubernamentales el cese inmediato de la participación y financiación de treinta y cinco organizaciones ajenas a la ONU y treinta y una entidades relacionadas con ella. Entre los nombres más destacados figuran instituciones clave para la cooperación científica y medioambiental como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). La Casa Blanca ha descrito muchas de estas entidades como promotoras de políticas climáticas radicales que podrían socavar la fortaleza económica de Estados Unidos. Esta decisión sigue temporalmente a la segunda retirada del Acuerdo de París y a la deserción de la delegación en la cumbre COP30 de Brasil, perfilando una estrategia de aislamiento sistemático de los tratados medioambientales globales. Además, los Estados Unidos de Trump ya decidieron en los últimos meses abandonar la Unesco.
Las consecuencias de este desenganche se extienden con fuerza, como se ha mencionado, al ámbito de la cultura y la conservación del patrimonio mundial. A este respecto, cabe destacar la salida del ICCROM, con sede en Roma, y de la Federación Internacional de Consejos de las Artes y Agencias Culturales. El ICCROM, institución intergubernamental crucial para la investigación y la formación en el campo de la restauración, reconoció la decisión en una nota, recordando cómo Estados Unidos había sido un socio técnico y financiero clave desde 1971. La pérdida del apoyo estadounidense es vista con extrema preocupación por los máximos responsables de la organización, ya que corre el riesgo de comprometer su capacidad operativa para proteger el patrimonio cultural de pérdidas irreparables, especialmente en situaciones de crisis. Europa Nostra, voz autorizada de la sociedad civil europea para el patrimonio cultural, también ha expresado su profundo pesar por lo que califica de retirada del multilateralismo, sugiriendo que tal medida ignora el papel de la cultura en la promoción de la paz y la resiliencia global.
Pero eso no es todo. Además de la cultura, el memorándum golpea duramente la infraestructura internacional dedicada a los derechos humanos y la democracia. Estados Unidos ha decidido abandonar la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres, así como el Fondo de las Naciones Unidas para la Democracia. LaArtists at Risk Connection (ARC), una organización internacional comprometida con la promoción y el avance del derecho a la libertad artística en todo el mundo, fundada en 2017, emitió una advertencia específica sobre laerosión de las protecciones para artistas y trabajadores culturales. Según Julie Trébault, directora ejecutiva de ARC, la desvinculación de Estados Unidos debilita los marcos internacionales de protección precisamente en un momento de creciente censura y vigilancia digital a nivel mundial. La ausencia de Estados Unidos podría dejar un vacío de poder que podrían llenar actores autoritarios, poniendo aún más en peligro la libertad de expresión y el derecho a la justicia de los perseguidos.
El futuro de muchas de estas organizaciones dependerá ahora de la capacidad de otros Estados miembros para llenar el vacío financiero y político dejado por Washington, al menos hasta que cambie la presidencia (Trump, por ejemplo, ya retiró a Estados Unidos de la Unesco durante su primer mandato, tras lo cual Joe Biden, su sucesor, volvió a incorporar al país a la organización). El ICCROM, por ahora, ha declarado que se mantiene fiel a su mandato y que trabajará con los socios estratégicos que le quedan para promover el valor de la cooperación multilateral. Europa Nostra, por su parte, hizo un llamamiento directo a la Unión Europea para que refuerce su apoyo a organismos como el ICCROM y la UICN, ahora puestos en peligro por la desvinculación de la primera potencia mundial. Sin embargo, la transición hacia una gobernanza mundial sin el pilar estadounidense parece incierta, mientras las organizaciones afectadas intentan reorganizarse para seguir operando en sus ámbitos.
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| Trump rompe con el mundo: EEUU fuera de 66 organizaciones. Preocupación por la cultura |
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